LA CORONA DE CENIZAS (SAGA ZENITH & NADIR nº 2) Prólogo El Silencio después del Ruido
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LA CORONA DE CENIZAS (SAGA ZENITH & NADIR nº 2)

LA CORONA DE CENIZAS (SAGA ZENITH & NADIR nº 2)

Por Alma Berrios

© inepub.com

Prólogo El Silencio después del Ruido

El silencio tiene diferentes texturas. Está el silencio apacible de un hogar en calma, el silencio tenso de las palabras no dichas, el silencio sepulcral de la pérdida.

Durante el último año, David y Laura los habían conocido todos.

Después del rugido de su vida como Zenith y Nadir —un estruendo de clics, notificaciones, gemidos y el constante murmullo de la adrenalina—, se habían sumergido en un silencio que anhelaban como un náufrago anhela tierra firme.

Se habían mudado a Lisboa buscando esa quietud.

Y la encontraron. Encontraron el silencio en las mañanas tranquilas, con el único sonido del tranvía chirriando a lo lejos.

Encontraron el silencio en las tardes de pintura de David, donde solo el roce del pincel sobre el lienzo rompía la calma.

Encontraron el silencio en las noches en la galería de Laura, rodeados de arte mudo que contaba historias sin una sola palabra.

Era el silencio por el que habían luchado, el premio por el que habían quemado sus naves.

Pero a veces, en mitad de la noche, se despertaban.

Y en el silencio más profundo, aún podían oír un eco.

El eco de una cámara grabando. El eco de un orgasmo fingido que se convertía en real.

El eco de una doble vida que, descubrieron, no se podía simplemente borrar.

Habían ganado la guerra, pero las cicatrices permanecían.

Y en ese silencio, a veces, se preguntaban si no habían cambiado el ruido de la persecución por la quietud de un nuevo encierro, una prisión apacible hecha de paz y normalidad que, peligrosamente, comenzaba a sentirse como un exilio.

El silencio, habían aprendido, podía ser tan ensordecedor como el ruido.

Y en ese silencio, estaban a punto de escuchar una nueva llamada, una sirena cantando una melodía que creían haber olvidado, pero que sus almas, en secreto, seguían anhelando.