La Confesión Anticipada Capítulo 21 · La nómina
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Capítulo 21 · La nómina

Siete meses antes

PLANILLA DE SUELDO. Papel membrete de Transportes Vega, de la serie de las de sueldo, con el sello chico del triplicado al margen izquierdo y la numeración al ángulo superior, de la serie que la empresa compraba para los sueldos.

Doblada en tres, con el doblez gastado de haber estado doblada mucho tiempo en un lugar chico.

Hallada en el atado de agosto del año de la quiebra, del archivo de la casa de la cuesta, y puesta en el centro de la mesa del comedor, donde esa casa pone los papeles que hay que leer.

«Transportes Vega. Planilla de sueldo. Mes: agosto.

En el casillero del empleado: Vega, Nuria.

En el del cargo: administración. Días del mes: treinta y uno.

Haber: el de la escala de administración.

Deducciones: las de ley. Neto: a la orden del empleado.

Recibí conforme: la firma. San Bruno, catorce de agosto. »

El membrete es el de la papelería de siempre de la empresa, el mismo de las planillas del desván: el papel no discute su casa. La letra que llena los casilleros es letra de oficina de aquellos años, pareja, derecha, la que llenaba los papeles que salían de esa empresa; no lleva dueño.

La firma de recibí conforme es la firma de Nuria Vega: cuadrada, sin rúbrica, la de veinte años de arqueos, la misma que firma los libros de la cooperativa.

Los que la miraron ese domingo no pidieron perito: las firmas de casa se reconocen de casa, y la planilla llevaba la de la que había llevado siempre las cuentas.

Los montos son los de la escala de aquellos meses, los mismos de las planillas de los años vecinos: ni generosos ni raros, exactamente los de siempre. La planilla no destaca en nada, que es su manera de ser perfecta.

Una planilla es un objeto inerme: dice lo que dice y no discute. Depende de quién la lea.

El viernes va a la notaría, en la carpeta dura, unida con el clip de la escribiente a los demás papeles de la casa.

Fin de los documentos del capítulo.