La campana sumergida 176 Cañada de las Ánimas, 24 de diciembre, 2200
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176 Cañada de las Ánimas, 24 de diciembre, 2200

—No lo voy a renovar —dijo Gaspar—. Aunque me lo ofrezcan. Aunque me arruine.

—Te vas a arruinar.

—Pues me arruino con ochenta y seis hectáreas mías. —Echó un tronco al fuego—. Mi padre pagó treinta años por eso. Ya está pagado de sobra.

Adela lo miró de perfil, con la lumbre dándole en la cara, y pensó que llevaba dos meses buscando la manera correcta de hacer algo y que no la había.

Así que hizo lo incorrecto y le cogió la mano.

—Se acabó la semana —dijo.

EPÍLOGO

Junio de 2028

La Audiencia Provincial de Sevilla dictó sentencia el 14 de marzo de 2028.

Reyes Bocanegra Ledesma: veintidós años de prisión por asesinato con alevosía; dos años y seis meses por robo con violencia en el domicilio de don Elías Manjón; dos años por delito relativo a la protección de la fauna; un año por encubrimiento.

Inhabilitación y una indemnización que la sociedad no podrá pagar nunca.

Salustiano Escamilla Rus: tres años y seis meses por encubrimiento y por delito contra la fauna.

Los hechos de 1996 se declararon prescritos en el mismo párrafo en que se declararon probados, que es la manera que tiene la ley de decir dos cosas contrarias sin despeinarse.

Murió en su casa el 2 de febrero de 2029, con los podencos a los pies.

Francisco Herruzo Lama: dos años y seis meses, suspendidos, por colaborar desde el primer día.

Don Elías Manjón, que iba a declarar en juicio con ochenta y nueve años y una cadera nueva, murió tres semanas antes de la vista.

Su declaración de instrucción se leyó entera en la sala, y en la sala había cuarenta y un vecinos de El Pedroso escuchando a un hombre que nació en un pueblo que ya no existe.

El Ayuntamiento de El Pedroso presentó demanda de reivindicación del monte de la Umbría Alta en septiembre de 2027. El pleito sigue. Nadie sabe cuánto va a durar ni cómo va a acabar.

El libro de acuerdos del común de vecinos de La Umbría del Viar, restaurado y digitalizado, se expone desde abril de 2028 en la casa de la cultura de El Pedroso, abierto por la última página, la del 21 de junio de 1953, donde se leen doscientos catorce nombres y cuarenta y siete cruces.

Sebastián Marín Rodrigo murió el 9 de noviembre de 2027, treinta y un años exactos después de la montería, tranquilo, en la residencia de San Benito.

Su hijo tenía el auto del juzgado enmarcado en la pared de la habitación desde hacía once meses.

La cuidadora se lo leía en voz alta cuando el viejo se ponía nervioso, y funcionaba mejor que las pastillas.

Rosario Terrón Pinto encargó una lápida nueva para su hermano. La antigua decía sólo el nombre y las fechas. La nueva lleva debajo una línea más: «Guarda de la Umbría. Encontró unos papeles y no se calló.»

La teniente Adela Monsalve Rincón rechazó en enero de 2028 un destino en la Comandancia de Sevilla con más galones y menos barro. Escribió en la instancia, en el apartado de motivos, una sola línea administrativa e insuficiente: «Arraigo en la zona».

El arraigo tenía cuarenta y cinco años, ochenta y seis hectáreas de encinar, treinta y cuatro colmenas y una manera muy suya de estar quieto.

No se han casado. Viven medio en el cortijo y medio en el piso de encima del puesto, y en la sierra ya nadie hace comentarios, que es la forma local de dar el visto bueno.

El embalse del Pintado llegó al 61 por ciento en abril de 2028, después de dos inviernos decentes. La espadaña de La Umbría del Viar volvió a hundirse el 3 de marzo, poco a poco, primero el arco y luego la cruz de hierro.

La campana sigue dentro. La Confederación estudió sacarla y decidió que no, porque el bronce lleva setenta años estable en el fango y sacarlo sería empezar a destruirlo.

De manera que ahí sigue, a once metros de profundidad, esperando otra sequía.

Y en la orilla, en un poste de madera que puso el Ayuntamiento en mayo, hay una placa pequeña con una fotografía de una mujer de chaleco naranja agachada junto a una huella de lince, y debajo, dos líneas:

MARISOL CABEZAS TERRÓN (1984-2026)

Bajó a cambiar una tarjeta y sacó un pueblo del agua.