155 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1600
—Doña Reyes se enteró en septiembre de que la muchacha andaba preguntando por la lata del cura. Se lo dijo el hermano de la mujer que limpia en casa de don Elías. Aquí se sabe todo, teniente, menos lo que no le interesa a nadie.
—¿Y qué hizo?
—Esperar. Y cuando bajó el agua y salió la espadaña, se puso mala de los nervios. Bajaba todas las noches a mirar si estaba aquello.