La campana sumergida 133 Ensenada de La Umbría, 11 de diciembre, 0800
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133 Ensenada de La Umbría, 11 de diciembre, 0800

Volvió con Sonia, dos guardias y una escalera de mano.

—Ella ponía dos —dijo Adela—. Una a la vista, en el fresno, para los murciélagos. Y otra escondida, para los ladrones. Si la escondida se ve, no sirve.

Empezaron por los alcornoques de la ladera este, mirando huecos, nidos y cajas.

Tardaron cinco horas.