130 Cazalla de la Sierra, 9 de diciembre, 1300
—¿Dónde están las viejas?
—Las tiré.
—¿Cuándo?
—No lo sé. Cuando se estropearon.
—¿Y por qué compró las nuevas en Sevilla el día quince a las diez y cuarenta de la mañana, señora, cuando el catorce por la noche estaba usted, según dice, en su casa acostada?
El abogado levantó la mano antes de que ella contestara.
—Mi cliente no va a responder a esa pregunta.
—Ya me ha respondido —dijo Adela.