La campana sumergida 111 El Pedroso, 28 de noviembre
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111 El Pedroso, 28 de noviembre

Montaron vigilancia discreta sobre Francisco Herruzo Lama durante cuatro días.

Kiko vivía con su madre, salía a las siete, volvía a las siete y bebía cerveza en el bar Los Almendros hasta las diez y media. Los sábados iba a Sevilla.

No se movía como un asesino. Se movía como un hombre que no duerme.

—Ha adelgazado —dijo el guardia que hacía el relevo—. La madre le ha dicho a la vecina que no come.