85 Dehesa de la Umbría, 16 de noviembre, 1000
Tano Escamilla vivía en la casa de guarda de la finca, doscientos metros por detrás del cortijo grande, con dos podencos viejos y un huerto.
Setenta y seis años. Delgado como un alambre. Le costaba respirar al hablar.
—La montería del noventa y seis —dijo Adela.
—Fue un accidente.
—Usted declaró que el disparo vino del puesto 11.
—Y de allí vino.
—El del puesto 11 tenía la escopeta abierta y estaba grabado en vídeo.
Tano no movió una ceja. Pero tardó cuatro segundos de más en contestar.
—Pues entonces me equivoqué de sitio.