77 Cazalla de la Sierra, 13 de noviembre, 0900
Loli Cansino, sesenta y dos años, viuda de Fermín Terrón, vivía en Constantina en la misma casa de siempre, con la foto de boda en el aparador y treinta años de rabia bien doblada.
—A mi marido lo mataron —dijo, antes de que le preguntaran—. Y yo lo he dicho en todas partes menos donde servía.
—Ahora sirve —dijo Adela.
La mujer la miró de arriba abajo.
—Eso me lo dijo también su sobrina, la pobre.