63 Constantina, 4 de noviembre, 1130
—Sol tenía doce años cuando lo enterramos —siguió Rosario—. Fue la única de la familia que no aceptó nunca la palabra accidente. Estudió lo que estudió por eso, digo yo. Por andar en el campo mirando cosas que los demás no miran.
—¿Y qué encontró?
—Nunca me contaba. Decía: mamá, cuando esté segura. —La mujer se quedó con la mano encima de la foto—. En septiembre me dijo una cosa rara. Me dijo: «Se está secando el pantano y a lo mejor sale lo que hace falta».
Adela dejó el café sin tocar.