46 Cazalla de la Sierra, 28 de octubre, 1600
Un saco de veinte años no viaja. Se queda en el sitio donde alguien no tiró nada nunca: un almacén de finca, un cortijo cerrado, el cuarto de aperos de una casa de guarda.
Adela pidió a la jueza Alcaide autorización para inspeccionar los almacenes de las siete fincas cinegéticas de la cuenca del Viar.
—Se lo doy —dijo la jueza—. Pero le aviso: en cuanto entre en la primera, las otras seis vacían.
—Lo sé, señoría.
—Pues empiece por la que le importe.