35 Cazalla de la Sierra, 23 de octubre, 0830
La lata no estaba. Los buzos de la Unidad de Actividades Subacuáticas revisaron la espadaña entera el veintitrés por la mañana: el hueco de la campana, la cornisa, el nido de la ventana, el amasijo de raíces y fango del interior.
Encontraron una vasija rota, un tirador de cerrojo y ochenta años de limo.
—Si estuvo, ya no está —dijo el jefe del equipo.
Adela se quedó en la orilla con las botas hundidas en el barro.
—Estuvo —dijo—. Y se la llevó la persona que la mató.