La campana sumergida 23 Pantano del Pintado, 19 de octubre, 0830
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23 Pantano del Pintado, 19 de octubre, 0830

Bajaron a la ensenada con la jueza, dos guardias del puesto y el equipo de la Policía Judicial.

El agua estaba tan lejos de la orilla histórica que había que andar cuatrocientos metros de limo cuarteado para llegar a ella. En el centro, la espadaña asomaba dos metros y medio, con la campana dentro, negra de fango.

El suelo era una lámina de barro seco. Y en el barro, marcadas como en yeso, había huellas de botas, de rodillas, de un cuerpo arrastrado siete metros hasta un rodal donde el limo estaba pisado por dos personas.

—Aquí —dijo Adela.