21 Cazalla de la Sierra, 18 de octubre, 1600
La pulsera de actividad la llevaba puesta cuando la encontraron. Sonia la volcó con el cable del fabricante y una orden de la jueza.
—Hora de la muerte —dijo Sonia, y le tembló un poco la voz, porque tenía treinta y un años y aquello eran dieciocho minutos de miedo de otra persona.