14 IML de Sevilla, 16 de octubre, 1330
Había más. En el pelo, en las orejas, en el cuello de la camisa: un limo gris, fino, con olor a fango seco.
La doctora Chaves lo raspó en tres botes distintos.
—Esto no es tierra del Cerro del Hierro —dijo—. Ahí arriba todo es caliza y hierro. Esto es barro de agua parada.
Adela pensó en el embalse. En la espadaña saliendo del agua como un diente.
—¿Puede decirme de qué agua?
—Yo no. Pero conozco a quien sí.