12 Constantina, 15 de octubre, 1900
Adela dio la noticia de pie, en el recibidor, porque Rosario Terrón no la dejó pasar al salón hasta que se lo dijo.
La mujer no gritó. Se apoyó en el marco de la puerta y dijo una cosa rarísima:
—Otra vez.
—¿Perdón?
—Nada. —Rosario se enderezó—. Pasen. Hay café hecho.
Adela apuntó aquella palabra en el margen de la libreta y la subrayó dos veces antes de sentarse.