Kat (Small Town Sisters nº 5) Kat
100%

Kat

Un año después…

El encaje vintage de color crema se ajusta perfectamente a mi piel, cubriéndome los hombros y el pecho. Me lo bajo un poco por delante para que se vea algo de escote. No quiero parecer demasiado casta el día de mi boda.

Llaman suavemente a la puerta y Joel asoma la cabeza. Da un silbido de apreciación en tono bajo.

—Oye, se supone que no debes ver a la novia antes de la boda.

Se sitúa detrás de mí y desliza una mano alrededor de mi cintura.

—Es un poco difícil cuando compartimos la misma casa y, de todos modos, yo estaba allí cuando compraste este vestido.

Lo encontré en un puesto de cosas vintage en una feria de pueblo hace unos meses. No quería una gran boda blanca, y este estilo de los años cincuenta es perfecto.

Joel me mira con gesto de aprobación en el espejo de cuerpo entero. —Estás preciosa.

Hace un año, me habría burlado si alguien me hubiera llamado así. Pero al mirarme en el espejo con Joel detrás de mí, sonrío. Porque tiene razón. Tengo un aspecto condenadamente bueno.

—Gracias.

Me he hecho un tatuaje en el brazo que oculta las cicatrices y me recuerda quién me salvó. Son los nombres de Joel y el mío entrelazados con una caligrafía fluida.

Él lo recorre ahora con los dedos, subiendo por mi brazo hasta mi hombro. Cierro los ojos mientras un escalofrío delicioso me recorre el cuerpo.

Sus labios se presionan contra mi cuello y me apoyo en él.

—Vas a hacer que llegue tarde si sigues haciendo eso.

Su aliento cálido me hace cosquillas en el cuello. —Se supone que la novia debe llegar tarde.

No estoy segura de que ese sea el caso en una boda por lo civil. Si pierdes tu turno, es probable que tengas que volver a pedir cita. Pero la mano de Joel ha subido hasta mi pecho y, en este momento, me da exactamente igual si llegamos tarde.

Se suponía que iba a ser una boda pequeña, pero cuando tienes cuatro hermanas con sus parejas, y ahora también sus bebés, al final se junta un grupito en el registro civil.

He retomado mi amistad con Bella; hacemos una buena pareja: ella con su pelo azul brillante y su maquillaje colorido, y yo casi siempre de negro. Pero lo que importa es el interior, y nos hemos hecho buenas amigas. Es la única invitada, aparte de la familia, que estará hoy allí.

La mano de Joel se desliza bajo mi falda y ya estoy mojada y lista para él. Encontré una lencería sexy de estilo vintage que costó más que el vestido de novia, y no puedo esperar a ver su reacción cuando la vea.

—Llevo unas braguitas de boda especiales.

Él gruñe y presiona su erección contra la parte baja de mi espalda. —¿A ver si es verdad?

Me levanta el vestido, revelando el conjunto de encaje blanco con ligas y medias.

—Oh, cariño. —Se pone de rodillas y me hace girar para que quede frente a él.

Hay una mirada de deseo intenso en sus ojos, y me encanta ver cómo soy capaz de poner a este hombre tan fuerte y robusto de rodillas.

—Solo tengo que probarlo un poco.

Aparta las braguitas a un lado y su lengua roza mi coño. Me lleno de sensaciones deliciosas mientras su lengua se desliza dentro de mí.

Me conoce bien y sabe exactamente cómo hacerme correr; con unos pocos lametones me vuelvo como gelatina en sus manos.

No tardo mucho en tener un orgasmo fuerte, presionándome contra su cara.

Me coloca las braguitas con cuidado y se pone en pie. —¿Estás lista?

Mis piernas aún flaquean y tengo la cara encendida, pero estoy más que lista para unir mi vida oficialmente a la de este hombre. Asiento.

—Hagámoslo.

Una lectura rápida y cargada de emoción que nos trae un amor a primera vista en un pueblo pequeño.

Descubre qué ocurre cuando Layla abre Libros y Galletas y un vecino ruidoso y atractivo se muda al lado.

Layla es una novela romántica corta y sensual de enemigos a amantes.

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