Capítulo 66
S iento que no puedo respirar con Theo pegado a mi espalda y Dylan a mi frente. Escalofríos de placer chisporrotean sobre mi piel, colisionando y explotando a medida que pasan sus manos por mi cuerpo, apretando, amasando, tirando, acariciando.
Theo me agarra de la cadera, pegándome a su cuerpo, con su polla hincándose en mi culo.
Me arqueo contra él, echando la cabeza hacia atrás en una invitación silenciosa para que me bese el cuello.
El calor de su lengua roza mi pulso antes de bajar hasta mi clavícula, avivando lentamente las llamas bajo mi piel.
Dylan me sujeta la cara entre las manos, con los dedos fuertes y firmes.
El ardor de su mirada hace que mi corazón dé un vuelco, mientras una nueva ola de deseo emana de entre mis piernas.
Gruñe al atrapar mi labio inferior entre sus dientes, succionando y mordiendo antes de introducir su lengua en mi boca.
Me aferro a él, ladeando la cabeza para profundizar el beso.
Desliza su mano entre nuestros cuerpos, colocando su polla entre mis piernas, manteniéndola en su sitio mientras desliza el glande de atrás hacia adelante sobre mi clítoris.
—Por favor, Dylan —suplico, subiendo la pierna sobre su cadera y abriéndome a él.
Gruñe, empujando la cadera hacia delante hasta que roza mi entrada, y entonces, con un movimiento fluido, se entierra profundamente.
Las paredes de mi vagina se convulsionan a su alrededor mientras me adapto a su tamaño, con el placer nublando mis sentidos.
Registro vagamente el sonido del bote de lubricante, y entonces Theo desliza su polla por mi raya, cubriéndome de lubricante antes de presionarse contra mi culo.
Puedo sentir su cuerpo tenso detrás de mí, como un cable de alta tensión vibrando con energía sexual.
—Respira hondo —murmura, mordisqueándome la oreja. Inspiro profundamente, concentrándome en lo bien que se siente la polla de Dylan mientras se desliza lentamente dentro y fuera de mí.
—Buena chica. Ahora relájate.
Voy soltando la tensión de mis músculos uno a uno hasta quedar floja y dócil en sus brazos. Su gruñido me provoca un escalofrío por la columna mientras empujo el culo hacia atrás, y la punta de su polla me deja lentamente clavada en el sitio.
—Joder, Isla —jadea, quedándose quieto—. Te sientes tan jodidamente bien.
Empujo más hacia atrás hasta que mi culo se traga la punta de su polla, y luego me impulso hacia delante, moviendo mis caderas atrás y adelante sobre sus miembros.
El borde de la cama se hunde y levanto la vista hacia el rostro de Henry, con los ojos oscurecidos por la necesidad.
Se pone a horcajadas sobre mis piernas y las de Dylan, empujando mi pierna izquierda contra mi pecho para hacer espacio a sus caderas.
—¿Estás lista para correrte tan fuerte que olvides tu nombre, Pelirroja? —gruñe, cubriendo su polla con la humedad de mis muslos. Suelto un gemido cuando se encaja junto al miembro de Dylan. Empuja sus caderas hacia delante, abriéndose paso lentamente.
Olvido cómo existir mientras mi mundo se contrae a un único y diminuto punto donde solo hay lugar para el éxtasis que recorre mi cuerpo. Jadeo cuando me ensancha; la sensación de plenitud no se parece a nada que haya experimentado antes.
—La punta ya casi está dentro —murmura.
—¿Solo la punta? —Muevo el cuerpo, dudando de repente si podré aguantarlo todo. Su cuerpo tiembla al perder el control y se hunde, empalándome.
Joder.
JODER.
No puedo moverme. No puedo respirar. Ni siquiera puedo pensar. Estoy tan jodidamente llena. Sollozo su nombre, clavándole las uñas en el cuello, tirando de él hacia abajo mientras me estiro para alcanzar sus labios.
—Maldita sea —raspa Dylan, con los ojos en blanco cuando Henry llega al fondo, estirándome al máximo.
Las caderas de Henry se quedan quietas, permitiéndonos acostumbrarnos a la plenitud mientras devora mi boca; su lengua empuja mis labios con una necesidad salvaje, atrayéndome a un beso que hace que se me encojan los dedos de los pies.
Como si una corriente invisible fluyera entre ellos, todos empiezan a moverse a la vez: seis manos y tres pollas haciendo todo lo posible por destrozarme por completo.
Para cuando consigo centrarme en una sensación, otra toma el relevo, llevándome más y más alto mientras me follan hasta la inconsciencia.
Me quedo flácida como un fideo, perdiendo toda noción del tiempo y el espacio, lo que hace imposible hacer otra cosa que dejarme llevar por la marea mientras el tsunami crece.
Al unísono, todos arremeten dentro de mí, con sus pollas latiendo de necesidad, y su autocontrol se les escapa de las manos como arena.
Me aprieto a su alrededor, con estrellas brotando tras mis párpados al sentir cada rugosidad, cada vena, mientras se ponen increíblemente más duros.
Se retiran y vuelven a embestir, llenándome hasta que sollozo sus nombres.
Henry deja de moverse, permitiendo que Dylan se retire a medias para que pueda pulsar la punta de su polla sobre mi punto G mientras Theo mantiene su ritmo detrás de mí.
Henry se mueve, usando una mano para llevarse mi pezón a la boca, succionando con fuerza, incitándome a acercarme.
—Joderrrr —gruño, arqueándome hacia él; el empuje y la succión de tres pollas y una boca se vuelven demasiado para que mi cuerpo pueda lidiar con ello. Theo desliza una mano alrededor de mi cadera, hurgando entre mis piernas, dándome exactamente lo que todos saben que necesito.
—Córrete para nosotros, preciosa —susurra, con el aliento entrecortado mientras me aprieto a su alrededor.
Sollozo su nombre mientras él rodea mi clítoris; mi mundo se fragmenta cuando los tres arremeten a la vez, empujando profundamente, casi partiéndome en dos mientras el éxtasis me desuella viva.
Grito, ya incapaz de articular palabras, con el cuerpo convulsionando entre ellos mientras se pierden en mi carne.
—Dios bendito —gruñe Henry; sus caderas son las primeras en titubear, iniciando una avalancha de dicha erótica.
Somos una masa agitada de extremidades y torsos, pollas bombeando, vagina apretando, extrayendo cada gota de placer posible de los cuerpos de los demás mientras los tres se corren dentro de mí juntos por primera vez.
—Jodido Dios —gruñe Dylan, besándome suavemente; su polla es la primera en salirse.
—No sé qué esperaba, pero no era esto, joder —jadea Theo, retirando lentamente las caderas, con cuidado de no hacerme daño al salir.
Henry me pone boca arriba, subiendo uno de mis tobillos sobre su hombro mientras embiste dentro de mí, con la polla todavía dura como una roca.
—Henry —gruño, moviendo las caderas. Intento actuar como si no quisiera lo que me está dando, pero fracaso por completo—. ¿Cómo? —pregunto en su lugar, rindiéndome y levantando las caderas para recibir sus embestidas.
—Siempre estaré duro para ti, Isla. Siempre voy a querer una follada más.
Una oportunidad más para volver a meter nuestro semen dentro de ti, que es donde debe estar.
No tienes idea de cuánto me pone que me dejes llenarte hasta que gotees y luego verte expulsarlo para poder volver a metértelo.
—Embiste con fuerza, con los tendones del cuello marcados mientras lucha por controlarse—.
Dime que no te gusta y no lo volveré a hacer nunca más.
¿Cómo puedo decir que no cuando es una de las cosas más eróticas que he experimentado jamás?
En lugar de eso, atraigo su rostro hacia el mío, follando su boca con mi lengua mientras mi cuerpo sigue su ritmo.
Ambos descendemos juntos a la locura, fundiéndonos el uno en el otro mientras provocamos un orgasmo más.
Henry cae sobre mí; los dos luchamos por recuperar el aliento con el cuerpo agotado de la mejor manera posible.
—El cabrón siempre tiene que tener la última palabra, ¿verdad?
—se queja Theo, quitando a Henry de encima de mí.
Henry le da un manotazo juguetón, apartándose a un lado para dejar que Theo y Dylan ocupen su lugar.
Me estrechan entre sus brazos, disfrutando del resplandor postcoital, murmurándome cosas dulces al oído.
Si hubiera sabido que sería así, nunca habría dudado de ellos.
Me habría lanzado de cabeza a esta relación sin mirar atrás.
Me habría casado con ellos el mismo día que aparecieron en mi puerta.
Esta sensación de plenitud no se parece a nada que haya conocido, un amor que nunca pensé encontrar.
¿Quién iba a imaginar que lo único que hacía falta era que me arrancaran la vida de cuajo y empezar de nuevo?