Isla (La Secuencia del Amor 2) Capítulo 31 #3
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Capítulo 31 #3

—Creo que esas son todas las preguntas que tengo por ahora, Sra. DuPont. ¿Tiene alguna pregunta para mí?

—¿Sabe con quién está teniendo una aventura Peter?

—Sí, pero no tengo libertad para compartirlo.

—¿Puede decirme si es alguien que está en este barco?

—Sí, es alguien que está en este barco.

Bingo.

—¿Hubo alguien más herido en el ataque?

—Sí, la hoja rozó a Camila antes de que Franklin fuera apuñalado.

¿Podría haber sido ella el objetivo desde el principio?

—¿Sabía Camila que mi padre me había dejado en herencia su mitad del negocio? —pregunto, llegando finalmente a la que puede ser la pregunta más importante.

—No.

Maldita sea. Han hecho que absolutamente todos sean sospechosos potenciales.

Piensa, Isla. La imagen de la mano sosteniendo aquel trozo de papel vuelve a mí.

¿Podría haber sido Theo? ¿Peter? ¿Emily?

Me despido del detective y vuelvo a la mesa de la cena.

El cuerpo de Franklin está cubierto y reprimo mi curiosidad por levantar la sábana y ver si realmente sigue debajo o si hay un maniquí en su lugar.

Me aseguro de que nadie esté mirando, retiro la taza de encima del trozo de papel y me lo guardo en la palma de la mano, caminando hacia el baño de mujeres y encerrándome en un cubículo antes de examinarlo.

Mantén a ell⁠—

fuera de l⁠—

Me quedo mirándolo, inclinándolo de un lado a otro bajo la tenue iluminación, intentando descifrar las palabras que faltan. Miro mi teléfono. Solo faltan cinco minutos para volver a reunirme con Theo. Vuelvo al salón para repasar mis notas, ideando varias hipótesis para consultarlas con él.

—¿Lista, esposita? —Theo aparece detrás de mí, su aliento me hace cosquillas en el oído mientras apoya la barbilla en mi hombro y me rodea la cintura con los brazos.

—¿Has conseguido alguna información buena? —pregunto, girándome entre sus brazos y alzando la vista hacia esos ojos fascinantes.

—Sí. ¿Y tú?

Asiento con la cabeza, dejando que me guíe hacia la esquina donde podemos hablar en privado.

—¿Fuiste tú quien quemó el trozo de papel? —le pregunto, sacándolo de mi bolsillo.

—Sí, me lo pasaron justo antes de que se fuera la luz. Ponía: «Manténla fuera de la jugada» . Por eso te agarré.

—¿Alguna idea de quién puso el papel allí?

—No, no lo vi.

Qué pena. Comparamos notas y, al cabo de unos diez minutos, tenemos una teoría sólida justo a tiempo para que las luces parpadeen dos veces, llamándonos de nuevo al comedor.

Me alivia ver que el cuerpo cubierto por la sábana ha desaparecido cuando me deslizo de nuevo en mi asiento.

El detective está al frente de la mesa y la sala se queda en un silencio absoluto.

—¿Alguien ha deducido quién ha asesinado a Franklin Astor? —pregunta, recorriéndonos a todos con la mirada.

Emily se levanta. —Creo que Camila asesinó a su marido para heredar su fortuna.

El detective arquea una ceja. —Solo tiene un intento. ¿Es su respuesta definitiva?

—Sí.

—Incorrecto. ¿Siguiente?

La Sra. Johnson se levanta, señalándome. —Anna DuPont lo mató para que su fortuna no pasara en herencia a su nueva madrastra, Camila.

—Anna, ¿qué tiene que decir a eso?

—Que se equivoca —digo simplemente, dedicándole una sonrisa de simpatía—. Fue Emily.

Se oye un jadeo colectivo y todas las miradas de la sala se vuelven hacia Emily.

—Su intención era matar a Camila pero tropezó, rajando el brazo de Camila antes de que la hoja fuera a parar al abdomen de Franklin Astor en lugar de al de la amante de su marido —tercia Theo, revelando nuestra teoría.

El detective aplaude lentamente y el personal se le une.

—Felicidades a los DuPont. Han resuelto el misterio.

Con esto concluye esta parte de la velada, señoras y señores.

Nuestros invitados pueden disfrutar de las instalaciones durante el resto de la noche.

El brunch será de nueve a once de la mañana.

Esperamos que hayan disfrutado de la cena.

Cojo la mano de Theo y empiezo a arrastrarlo hacia los ascensores, decidida a llevarlo de vuelta a la habitación lo antes posible.

—¿Isla, Theo? —El detective nos detiene, tendiéndonos una botella de champán—. Su premio. Disfruten de la noche.

—Muchas gracias, ha sido emocionante.

—Me impresiona que lo hayan resuelto tan fácilmente.

—Tenía una motivación extra —digo, mirando a Theo.

—Y es la mujer más competitiva que conocerá jamás.

Estoy seguro de que eso no ha tenido nada que ver.

—Theo me guiña un ojo, cogiendo la botella de champán de su mano—.

¿Deberíamos salir a la cubierta y disfrutar del champán bajo las estrellas?

—pregunta una vez que el detective se marcha para mezclarse con los demás invitados.

—O podemos volver a la habitación y puedes lamerlo de mi cuerpo. Tú eliges.

—Joder. Isla.

Su voz es deliciosamente ronca y deseo desesperadamente oírle decirme que soy una buena chica mientras se desliza dentro de mí. —Con mucho gusto. A la habitación. Ahora.

—Sí, señora —gruñe él, tomándome en sus brazos y besándome con fuerza.