Insaciable (Coqueteando con la tentación nº 2)
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Capítulo 1
Estoy tumbada en la hamaca junto a la piscina, al costado de la casa, mientras el cálido sol me acaricia la piel.
Llevo puesto un diminuto bikini amarillo.
Últimamente paso cada momento libre así, tomando el sol y provocando al amigo de mi padre, Jason, que es mayor, dejándole entrever mi cuerpo.
Se queda unas semanas mientras mis padres están fuera, y desde hace tres días, cuando me voló la cabeza y me hizo suya, no paro de intentar tentarlo para que lo repita.
Se me eriza la piel al recordar lo que me hizo…
y cómo lo llamé «señor». Llamar «señor» al amigo de tu padre es bastante enfermizo, pero lo hizo todo más excitante.
Después dijo que si era buena chica, me tendría contenta mientras estuviera aquí y llena de su semen.
Pero desde entonces me ignora por completo, sale cada noche mientras yo me quedo aquí excitada y aburrida.
No entiendo qué ha pasado. ¿Soy buena chica y él me ignora sin más?
Y una mierda. Si quiere jugar a estos jueguecitos, puedo jugar tan bien como él.
Suena el timbre y rompe el silencio. Una emoción perversa me recorre cuando salto de la tumbona y el top del bikini se me tensa contra las curvas.
Quizás si abro la puerta con esta pinta y se lo cuento, Jason se volverá loco de celos y posesividad cuando llegue a casa.
Me contoneo hacia la entrada con las caderas bamboleándose e imagino el calor en la mirada de Jason cuando se entere de que estuve provocando al repartidor.
Con suerte, hasta podría ganarme unos buenos azotes.
Cuando vuelve a sonar el timbre, exclamo con voz sensual:
—¡Ya voy!
Me detengo un momento y me paso los dedos por el pelo revuelto con aire teatral mientras me ajusto el top del bikini para resaltar el escote. Luego, con una sonrisa seductora, abro la puerta de golpe.
En los escalones hay un repartidor joven y atractivo cuyos ojos bajan de inmediato a mis curvas expuestas. Se le sonroja la cara mientras tartamudea:
—Eh, h-hola. ¿Paquete para Emma?
—Soy yo —gorjeo con dulzura mientras me apoyo en el marco de la puerta.
Me tiende una tableta digital.
—Firma aquí.
En cuanto garabateo mi nombre, le arrebato el paquete de las manos y le cierro la puerta en las narices sin pensármelo dos veces. No he pedido nada, así que abro la caja muerta de curiosidad.
Encima hay una nota que dice: «De Jason».
¡Es como si fuera Navidad! Chillo de alegría. Oooh, ¿qué me habrá comprado? El corazón me late con fuerza mientras hurgo en el embalaje hasta descubrir una botella de un rosa brillante. Entrecierro los ojos para leer la etiqueta y siento una oleada de calor entre los muslos.
Lubricante Anal: Perfecto para Tu Primera Vez.
Oh, Dios. Me pongo roja como un tomate y casi se me cae la botella mientras el cuerpo me vibra de excitación.
Llevo días provocando descaradamente a Jason con la esperanza de que me follara de nuevo, pero no esperaba esto.
Se me contrae el sexo de pura necesidad al recordar el placer pecaminoso de tener su grueso dedo en el culo mientras me follaba el coño sin miramientos.
Hay algo más en la caja y saco un plug anal. Se me corta la respiración. Así que así piensa prepararme… dilatándome para que pueda meterme hasta el último centímetro de su polla. Solo de pensar que me va a partir en dos con su enorme polla me pongo a temblar, deseando que me llene.
Por un instante fugaz, considero esconder el paquete guarrindongo, preocupada por haberme pasado de la raya con mis provocaciones lascivas. Pero gana la necesidad primitiva que me recorre. No puedo resistirme a la oportunidad de someterme por completo a sus deseos carnales.
Con la caja bien apretada contra el pecho, corro a mi habitación, imaginándome ya de rodillas ante él, suplicándole que me folle el agujero que quiera…