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—¿Pensabas que no me daría cuenta de tu plan?
Muy bien, sabía que algún día llegarías a enterarte de lo del sexo y me dejarías, o que me casaría contigo y viviría con una estatua sin vida que sabe todo lo que hay que hacer y decir, que sabe exactamente cuándo sonreír, reír y decir las palabras adecuadas, pero que carece de cualquier maldita alma.
De todos modos, nunca te tuve de verdad.
Supongo que tuve suerte de que esto termine ahora en lugar de dentro de unos años, después de que hayamos tenido hijos.
—¿Ya terminaste?
—Sí. —Deja escapar un suspiro—. Sé que nunca te tuve por completo. Ni siquiera tuve un fragmento de ti. Todo lo que tuve fue una ilusión.
Apreté los labios mientras hablaba en voz alta para que todos a mi alrededor me oyeran, de modo que el preciado círculo social de Danika se convirtiera en su ruina. Siempre le ha encantado chismorrear sobre las novedades de la ciudad. Es justo que ella se convierta en el tema de conversación.
—Tú, Danika, me has engañado varias veces, mientras que yo siempre te he sido fiel. Confundiste el pedestal en el que te puse con un trono y no eres digna de mí. A partir de hoy, no significas nada para mí, mi familia ni mi círculo social. No quiero volver a ver tu cara nunca más.
Ni siquiera la miro mientras salgo del lugar entre susurros y exclamaciones.
No necesito hacer nada más. Después de esta noche, Danika caerá en desgracia en el Upper East Side más rápido que una estrella fugaz.
En unas semanas, la gente se olvidará de su nombre.
La caída de su papá será más dura, y tendrán que mudarse de estado.
Incluso de país. Ella será una exestrella en un abrir y cerrar de ojos, y nunca volveré a saber de ella.
Les pedí a los empleados que quemaran sus cosas en mi casa.
Desinfectando mi espacio de una alimañ a, por así decirlo.
De todos modos, yo le compré la mayor parte de esas cosas lujosas, y puedo arruinarlas en un santiamén.
Puedo quemarla tanto literal como figurativamente.
Así como le di poder y estatus, puedo revocárselos así de fácil.
El grado en que ella no significa nada para mí es casi despiadado.
Quizá siempre ha sido así.
Quizá era realmente la imagen que tenía en mi cabeza, no ella.
Porque desde que vi su video sexual, solo he tomado decisiones metódicas.
Revoqué todas sus membresías exclusivas que yo pago y la hice expulsar de todos los clubes prestigiosos del Upper East Side.
Luego le pedí a papá que bloqueara cualquier trato con su padre y le presenté datos financieros condenatorios que pronto circularán en todos los círculos de la mafia y pintarán a su padre como un socio irresponsable.
Después de eso, me hice pruebas de ETS, aunque siempre la había follado con condón, pero tenía que estar seguro por si acaso me había contagiado algo desagradable. Afortunadamente, el resultado fue negativo.
Puedo decir con seguridad que el capítulo de Danika ya ha terminado.
Igual que ella.
Puede que no la haya matado, pero la caída en desgracia de ella y su familia será mucho peor que la muerte.
Para alguien a quien le importa más las apariencias que nada, el destierro social es el peor castigo que podría infligirle.
Saco mi teléfono y me pongo los audífonos mientras me acerco a mi auto.
Una vez en el asiento trasero, saludo al conductor y le digo que me lleve a casa .
A medida que comenzamos a movernos, accedo a las cámaras que hice instalar por los hombres de Jeremy en Brighton Island en la mansión que Yulian comparte con sus matones.
Así como mis amigos han formado el club de los Heathens, Yulian y su séquito tienen el club de las Serpents, y son rivales en el corazón de The King’s U.
Jeremy dijo que su gente solo podía acceder al exterior, cerca de la puerta de la mansión, pero eso es suficiente.
Por ahora .
Me quedo pendiente de las otras cosas que le pedí a Jeremy que arreglara después de contarle la historia esta tarde.
Él, como cualquier persona lógica, esperaba que estuviera más devastado, pero estaba ocupado detallando mis planes y exactamente lo que él tenía que hacer.
Ahora mismo es alrededor de la medianoche en la isla. Una cámara muestra una motocicleta atravesando la puerta a toda velocidad, para luego detenerse de repente, lanzando al conductor contra el concreto y enviando la moto al lado opuesto de él.
Una sonrisa se dibuja en mis labios mientras lo veo incorporarse con un gemido mientras los guardias corren hacia él.
Yulian se quita el casco que evitó que su cráneo se hiciera pedazos y sacude la cabeza como un perro, sonriendo.
—¡Estoy totalmente bien! Buena decisión lo de la chaqueta de cuero, Cy. ¡Habría perdido el maldito brazo, carajo!
Mi sonrisa se desvanece mientras él se ríe y Cyrus sale de un auto deportivo y se le acerca, mirando la moto con recelo.
Debería.
No estoy seguro de si Yulian le cuenta todo a ese imbécil o si tuvo tiempo de informarle, pero probablemente lo hizo. Pude confirmar que Yulian voló de regreso a Chicago en su jet privado tan pronto como terminó con Danika, así que eso le dio tiempo de sobra para informarle a Cyrus .
No es que importe.
—¿Qué pasa, Zveroushka? —dice Yulian mientras se acerca a la moto—. ¿Estás enojada conmigo o algo así?
Zveroushka. Una forma diminutiva de Zver (Зверь).
Llamaba a su moto Zver. Bestia en ruso.
¿Quién diablos le pone diminutivos a sus motocicletas? Yulian, al parecer.
Lo observo mientras sigue caminando, apretando el teléfono con los dedos.
Solo unos pasos más.
Solo un poco más...
—Yulian, aléjate...
Las palabras de Cy se truncan cuando la moto explota justo delante de los ojos de Yulian. Cyrus lo empuja fuera del camino en el último segundo mientras las llamas se elevan hacia el cielo.
Hay un ejército de soldados corriendo por todos lados, gritando órdenes mientras se desata un caos extremo, pero Yulian no se inmuta.
Se está riendo... de forma maníaca.
Ha perdido la cabeza. Bien.
Por lo que he averiguado, esa moto es lo más preciado que tiene Yulian.
Además, le ha puesto nombre, así que es justo que la vea volar por los aires delante de su cara.
Por eso le pedí a Jeremy que uno de sus hombres manipulara la moto y colocara un explosivo que detonara a esta hora, cuando Yulian suele regresar a la mansión.
Lo calculé a la perfección.
Si no hubiera seguido su rutina, habría volado por los aires mientras estaba encima de ella.
Lo cual no habría sido mala idea ahora que lo pienso .
Busco su número y le envío una captura de pantalla del incendio mientras él se queda ahí sentado viéndolo arder.
Yo:
Solo para que conste, podría haberte matado, pero decidí no hacerlo.
Vuelvo a la cámara justo a tiempo para que él revise su teléfono. Yulian se levanta de un salto y mira a su alrededor, luego sonríe a su pantalla.
No me gusta esa expresión.
Se supone que debería estar sufriendo.
O, al menos, molesto.
Tiene que pagar por meterse conmigo.
Mis dedos se cierran con fuerza alrededor del teléfono cuando me responde.
Yulian:
¿Estás coqueteando conmigo? La respuesta es sí, por cierto .