Herba Vitae CAPÍTULO 14 Detrás de la Torre de Comares
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CAPÍTULO 14 Detrás de la Torre de Comares

BLOQUE 1

La mañana siguiente encontró al grupo reunido frente al sector norte de la Torre de Comares.

A esa hora, los primeros visitantes comenzaban a recorrer los patios de la Alhambra sin imaginar que, a pocos metros de ellos, el equipo intentaba localizar una cavidad documentada durante una restauración realizada casi medio siglo atrás.

Isabel había conseguido autorización para una inspección no invasiva.

Oficialmente revisarían una antigua zona de mantenimiento.

En realidad buscaban el lugar que aparecía en las fotografías de Miguel Salvatierra.

Daniel llevaba el modelo tridimensional elaborado a partir de las mediciones realizadas bajo el Generalife y los planos de la intervención de 1978.

No podía decirles con exactitud qué había detrás de cada muro.

Pero permitía comparar posiciones, cotas y recorridos probables.

Al llegar al sector indicado por las fotografías, Daniel se detuvo.

—Estamos muy cerca.

Lucía observó el muro.

A simple vista no había nada fuera de lo común.

Piedra.

Juntas antiguas.

Sectores restaurados.

Algunas reparaciones relativamente modernas mezcladas con fábricas históricas.

Adrián sacó una copia de la fotografía de Salvatierra.

Buscó referencias que todavía fueran visibles.

Una pequeña grieta.

La posición de una junta.

La relación con un elemento lateral.

—Es acá.

Isabel se acercó.

—¿Seguro?

—La ubicación coincide suficientemente.

Daniel utilizó primero un medidor de distancia y después un equipo de inspección de materiales.

No apareció una puerta perfecta dibujada detrás del muro.

Apareció algo más prudente.

Una zona cuya respuesta difería del resto.

Lucía examinó los datos.

—Acá cambia el espesor o el material.

Daniel desplazó el sensor.

La anomalía tenía forma aproximadamente rectangular.

—Puede corresponder a un hueco relleno.

Adrián comparó la dimensión con la fotografía de 1978.

Encajaba con la abertura documentada por Salvatierra.

Eso era suficiente para establecer una relación razonable.

Omar utilizó luz rasante sobre la superficie.

Algunas juntas parecían corresponder a una reposición posterior.

Isabel observó el muro.

—Entonces probablemente cerraron aquí la cavidad de servicio.

Adrián asintió.

No había sido borrada mágicamente de la historia.

Había sido abierta durante una restauración, documentada en un expediente técnico y posteriormente vuelta a cerrar.

El problema era que aquella documentación había quedado separada de los planos habituales.

Lucía apoyó una mano sobre uno de los sillares añadidos.

—Si detrás sigue existiendo la cámara, deberíamos poder confirmarlo con otra técnica.

Daniel preparó un análisis adicional.

El resultado volvió a mostrar una discontinuidad.

No podían determinar aún su volumen completo.

Pero sí afirmar algo.

El espacio no era macizo.

Había una cavidad detrás del paramento.

Y coincidía con el lugar fotografiado por Salvatierra.

BLOQUE 2

Daniel comparó las imágenes de 1978 con el estado actual.

La fotografía antigua mostraba claramente una abertura rectangular.

La actual, un cierre de piedra posterior.

—No sabemos si la cavidad original seguía abierta cuando la taparon —dijo Lucía.

—Pero al menos sabemos que existía —respondió Adrián.

Eso era mucho más sólido que cualquier suposición.

Omar examinó las juntas.

En una de las piezas inferiores encontró pequeñas incisiones.

No formaban un emblema perfecto.

Eran líneas sencillas.

Una corta.

Otra vertical.

Una tercera ligeramente curva.

Daniel las fotografió.

Lucía recordó las marcas técnicas de las galerías.

—Se parecen a las que encontramos junto a algunos cierres.

Omar asintió.

—Podrían ser marcas de colocación o mantenimiento.

Adrián observó la fotografía de 1978.

En el mismo sector aparecía una pieza de piedra parcialmente retirada.

—Tal vez Salvatierra la desmontó durante la inspección.

Isabel buscó el informe.

Encontró una nota breve:

«Retirada temporal de pieza de cierre para acceso a derivación interior.»

Lucía levantó la vista.

—Ahí está.

No era un mecanismo secreto imposible de detectar.

Era una pieza que había sido retirada por trabajadores en 1978 para acceder a una conducción.

La pregunta era cómo funcionaba originalmente.

Daniel inspeccionó la superficie.

La pieza parecía apoyada sobre una estructura distinta del resto del muro.

—Puede tener elementos metálicos detrás.

—¿Bisagras?

—No lo sé. También puede ser un apoyo, un pasador o simplemente una reparación moderna.

No iban a adivinarlo desde fuera.

Omar encontró otra anotación junto a las fotografías.

«No forzar. Descargar antes la conducción.»

Lucía se quedó inmóvil.

—Eso sí es importante.

Adrián la miró.

—¿Por qué?

—Porque implica que detrás del cierre había presión o agua acumulada.

Daniel buscó más información.

Otra hoja del expediente mostraba un pequeño croquis.

Una derivación llegaba hasta la cavidad.

Junto a ella aparecía una nota:

«Abrir únicamente con nivel reducido.»

Adrián comprendió.

—Entonces el acceso no dependía de una contraseña.

—Dependía de condiciones hidráulicas —respondió Lucía.

La diferencia era enorme.

No había una secuencia mágica que ordenara a la piedra moverse.

Había una instalación cuya apertura podía resultar difícil o peligrosa si la presión del agua no se reducía previamente.

Omar comparó las marcas con el croquis.

Una de ellas parecía indicar precisamente la derivación.

Otra podía corresponder a un punto de descarga.

No era necesario que formaran un símbolo.

Podían ser simples referencias para los trabajadores.

Lucía observó el conjunto.

—Si Salvatierra dejó esto registrado, quizá podamos reproducir las condiciones de inspección de 1978.

Adrián asintió.

—Sin tocar el muro hasta estar seguros.

Esa era la vía correcta.

No buscar cómo “activar” la puerta.

Buscar cómo liberar el cierre sin dañar la estructura.

BLOQUE 3

Regresaron a las galerías bajo el Generalife antes del anochecer.

Ahora tenían algo que antes no poseían.

Un croquis técnico de 1978.

Una referencia a una derivación.

Y una instrucción clara:

Reducir el nivel antes de abrir.

Lucía superpuso el croquis sobre el modelo hidráulico.

La correspondencia no era perfecta.

Las escalas eran diferentes y algunos recorridos habían cambiado.

Pero una pequeña cámara situada aguas arriba podía coincidir con el punto de descarga indicado por Salvatierra.

—Esto tiene sentido —dijo.

Daniel observó el canal.

—¿Podemos modificar el nivel sin intervenir de forma irreversible?

—Sí. Si usamos una derivación temporal y trabajamos dentro de márgenes seguros.

Isabel autorizó únicamente una prueba controlada.

Instalaron medidores.

No intentaron reproducir “ondas”.

No sincronizaron remolinos.

Simplemente redujeron de manera gradual el nivel de una rama de la conducción.

Primero unos milímetros.

Después algo más.

Daniel observaba los sensores de presión colocados junto al antiguo cierre subterráneo.

—Está bajando.

Lucía comparó los datos.

—Lentamente.

Esperaron.

No ocurrió nada durante varios minutos.

Después se escuchó un sonido leve.

CLAC.

Adrián miró el muro.

La pieza circular que habían observado anteriormente se desplazó apenas unos milímetros.

Daniel comprobó la presión.

—Bajó justo antes del movimiento.

Lucía asintió.

—Entonces puede existir un cierre equilibrado.

No sabían si funcionaba mediante contrapeso, empuje hidráulico o una combinación de ambos.

Pero el comportamiento era coherente.

Reducir la presión permitía que una pieza se moviera.

La aumentaban ligeramente.

El mecanismo regresaba parcialmente a su posición.

—No sigamos —dijo Lucía—. Ya tenemos suficiente para confirmar la relación.

Adrián miró el croquis de Salvatierra.

—¿Y Comares?

Daniel abrió el sistema de monitorización instalado temporalmente junto al muro exterior.

No mostraba una puerta abriéndose automáticamente.

Pero sí una pequeña variación en uno de los sensores de junta.

—Hay movimiento.

Muy leve.

Isabel habló por radio con el técnico situado junto a la Torre de Comares.

—¿Qué ves?

La respuesta tardó unos segundos.

—La junta inferior cambió. Apenas uno o dos milímetros.

Lucía sonrió.

—Entonces la derivación sigue conectada.

Aquello era lo importante.

La infraestructura hidráulica bajo el Generalife todavía tenía relación física con el cierre documentado en 1978.

No necesitaban imaginar una gigantesca puerta de piedra accionada a distancia como una máquina perfecta.

La presión simplemente afectaba a un elemento que había sido diseñado o adaptado para trabajar con agua.

Adrián observó el modelo.

—Podemos liberar más presión.

Lucía negó.

—No sin revisar primero el estado del cierre en Comares.

Si un mecanismo antiguo había quedado sometido a cargas durante décadas, forzarlo podía provocar daños.

Isabel estuvo de acuerdo.

Decidieron regresar al día siguiente con un equipo de conservación preparado para desmontar únicamente las piezas modernas que cerraban el acceso.

Pero antes de terminar la prueba ocurrió algo inesperado.

El sensor instalado junto a la derivación registró un aumento brusco de presión.

Lucía miró la pantalla.

—Eso no lo hicimos nosotros.

Daniel comprobó sus válvulas.

Seguían en la misma posición.

El nivel comenzó a subir aguas arriba.

—Alguien abrió otra entrada —dijo Lucía.

Adrián observó el modelo.

No sabían dónde.

Pero la presión procedía de un sector que todavía no habían explorado.

Segundos después, por radio llegó la voz del técnico situado en Comares.

—La junta volvió a cerrarse.

Lucía exhaló lentamente.

El sistema no había obedecido a una orden.

Había reaccionado a un cambio de presión.

Y alguien, en otra parte de la infraestructura, acababa de modificar ese equilibrio.

Adrián miró hacia la oscuridad.

—Entonces no somos los únicos operando el agua.

Nadie respondió.

La evidencia era demasiado clara.

Otra persona conocía al menos una parte de las conducciones.

Podía modificar niveles desde un sector diferente.

Y acababa de impedir que ellos siguieran liberando el cierre.

El acceso detrás de la Torre de Comares seguía cerrado.

Pero ya no era un misterio imposible.

Era una pieza real de una infraestructura hidráulica todavía conectada.

Una infraestructura que alguien más estaba utilizando en ese mismo momento.