Harén aéreo (parte 3) (Harem Air) Capítulo 1
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Harén aéreo (parte 3) (Harem Air)

Harén aéreo (parte 3) (Harem Air)

Por Tate Bull

© inepub.com

Capítulo 1

—Hola, Lois. ¿Está Chuck por aquí?

Es media tarde y apenas me queda una hora antes de mi vuelo nocturno, pero necesito resolver esta situación con Tyler y espero que el viejo amigo de mi padre pueda echarme una mano.

Aunque he vivido en Elk Ridge toda mi vida, mucha gente de aquí todavía me considera un forastero, así que lo último que quiero es causar problemas.

—Está en la trastienda.

Lois entrecierra los ojos y cruza los brazos.

—Meg estaba llorando a moco tendido antes. No tendrás nada que ver tú, ¿verdad?

—No, o sea... no fui yo.

Ya estoy irritado y lo único que quiero es hablar con su marido.

—Te lo cuento todo luego, ¿vale?

La promesa parece satisfacerla y se encoge de hombros antes de volver a centrarse en el móvil.

Estoy bastante seguro de que Chuck es el tío de Tyler y confío en que esté dispuesto a hablar con su sobrino sobre su comportamiento, cada vez más inaceptable. Me acerco a la barra y espero mientras Chuck sale de la trastienda con unas cuantas cajas de botellas de cerveza y me dedica una sonrisa.

—Neil. ¿Qué pasa, tío?

Deja el peso en el suelo, se apoya en la barra y me tiende la mano.

Se la estrecho y recuerdo todas las veces que llevó a mi padre a casa después de una larga noche y cómo siempre tenía un caramelo preparado para mí cuando lo dejaba.

Es buen tipo y estoy bastante seguro de que me ayudará con lo que me pasa, ya que él y Meg están muy unidos.

—Poca cosa.

Me callo un momento mientras empieza a guardar las botellas.

—Oye, necesito hablar contigo sobre Tyler. Es tu sobrino, ¿no?

—Sí, ese chico es hijo de Lena.

Chuck niega con la cabeza y me da la impresión de que conoce de sobra el mal comportamiento de Tyler. Lo observo guardar las últimas botellas y limpiarse las manos antes de apoyarse en la barra de madera.

—¿Qué ha hecho ahora?

Elk Ridge es una comunidad pequeña y puede ser bastante cerrada, sobre todo cuando se trata de una de las familias más grandes. La de Chuck es una de ellas y no quiero armar ningún lío. Intento calmarme, respiro hondo varias veces y me dispongo a explicarme.

—Bueno, es por Meg.

Me siento en uno de los taburetes y me inclino hacia él para que los demás clientes no me oigan.

—Sabes que ella y Tyler estaban saliendo, ¿no?

—Sí, hace unos meses.

Chuck coge un trapo y limpia la barra, luego se inclina hacia mí.

—Pero lo dejaron. Pensaba que tú y ella...

Me guiña un ojo y noto que me sonrojo. Sonrío incómodo. Odio hablar de mi vida personal y no me apetece nada meterme en lo que está pasando ahora mismo.

—Bueno, eh, el caso es que Tyler al parecer la amenazó e intentó que volviera con él —explico, intentando mantenerme neutral mientras Chuck se yergue cuan alto es y cruza los brazos sobre el pecho. Parece molesto y espero que no esté enfadado conmigo.

—Gracias por contármelo. Lois me dijo que Meg estaba bastante alterada antes y nos preocupaba que tuviera algo que ver contigo.

—No... no, o sea, no directamente, pero prefiero desactivar esto, si es posible, antes que enfrentarme a él —digo.

—Sí, no hay problema. Hablaré con él.

Chuck se relaja y me alegro de que no me culpe por lo que está pasando con su camarera.

—Y dime, ¿quién es esa pelirroja con la que te he visto por aquí?

Cambia de tema y respiro aliviado de poder hablar de otra cosa.

—¿Dana? Es una intermediaria de aviones que tiene un comprador interesado en uno de los viejos aviones de mi padre.

Estudio la expresión de Chuck y me pregunto si fue él quien avisó al comprador. Tras unos segundos, me doy cuenta de que estoy siendo paranoico. Es imposible que Chuck sepa lo que es realmente el Junkers, y dudo que fuera a comentarlo con un forastero, en cualquier caso.

—Ah —dice, y vuelve a las botellas. Chuck no es de muchas palabras y me pregunto si la conversación ha terminado.

—¿Vas a vender?

—Todavía no lo he decidido —respondo, y doy un golpecito en el mostrador antes de levantarme, listo para irme—. Te agradezco la ayuda, Chuck.

Asiente con la cabeza. Atravieso el restaurante y conduzco de vuelta al hangar.