Furia (Crímenes de Cornualles 1) Capítulo 70
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Capítulo 70

Capítulo Setenta

DAVID

David reconoció esa mirada que se le ponía a Issy cuando tenía un plan.

No sabía dónde habían estado esa mañana ni de dónde venía ella ahora, pero el pánico que había presenciado antes se había desvanecido y había sido reemplazado por una autosuficiencia satisfecha que solo podía significar una cosa.

Ella creía que ya lo tenía todo hecho. Sabía que no habría consecuencias.

Era hora de terminar con esto antes de que él y Claire McBride, la chica que conocía como Ruth, ascendieran a lo más alto de su lista de prioridades, si es que no estaban allí ya.

No le importaban las consecuencias; no podían ser peores que no hacer nada.

Lo había repasado una y otra vez en su cabeza y sabía lo que tenía que hacer.

Si lo atrapaban, ¿qué podían hacer las autoridades?

No estaba compos mentis : no podían considerarlo responsable.

Lo mantendrían bajo supervisión un tiempo, hasta asegurarse de que no era un peligro para nadie, y luego podría internarse en algún centro de atención de primera categoría donde pasar el resto de su vida con relativa tranquilidad.

Le apetecía un lugar con buenas vistas y jardines por los que pudiera pasear cuando le diera la gana, y donde Rita pudiera visitarlo, quizá con sus nietos.

Tendría dinero de sobra para pagarlo y, sin que Issy lo supiera, había contactado a su abogado y nombrado a Rita como su apoderada.

Confiaba en que Rita velaría por sus mejores intereses; al fin y al cabo, ella sabía por lo que había pasado, le había mostrado las marcas, las llagas en las muñecas y tobillos, y el moretón en la mejilla; todos esos pequeños signos de abuso que Rita había visto y registrado.

Y luego estaba el libro de Issy. Una vez que todos supieran la verdad sobre la doctora Elizabeth Moran, nadie lo culparía realmente. Puede que incluso lo vieran como un héroe.

Una vez había hecho el juramento hipocrático: «No hacer daño», pero ¿qué se supone que debía hacer uno cuando ve, día tras día, año tras año, a alguien haciendo daño a los demás?

Tenía que hacerlo por los pacientes, por Karen y por la joven de ojos azules del piso de arriba, y por todos esos otros tristes y vulnerables que morirían si él no hacía nada.