CAPÍTULO 7 - EL PUEBLO SIN PERROS
INFORME DE APERTURA
El siguiente expediente fue archivado inicialmente como despoblamiento rural progresivo.
La investigación fue reabierta tras múltiples desapariciones ocurridas entre funcionarios estatales enviados a inspeccionar la zona.
Montenegro observó el mapa adjunto.
San Tirso aparecía marcado apenas como un pequeño punto perdido entre montañas gallegas.
No existían registros turísticos.
Ni fotografías recientes.
Ni censos modernos completos.
Como si el lugar hubiese sido borrado lentamente.
NOTA PRELIMINAR
Todos los testimonios relacionados con San Tirso coinciden en un detalle aparentemente irrelevante.
No había perros.
Ni uno solo.
Montenegro frunció lentamente el ceño.
Los animales siempre reaccionaban antes.
DECLARACIÓN - AGENTE RAÚL FONSECA
(Guardia Civil)
“Lo primero que noté fue el silencio.”
El oficial llegó a San Tirso durante una búsqueda relacionada con dos excursionistas desaparecidos.
“Ni pájaros. Ni insectos. Nada.”
La aldea parecía vacía.
Pero no abandonada.
Las puertas seguían abiertas.
La ropa permanecía dentro de las casas.
Había platos sobre mesas.
Como si todos se hubieran ido al mismo tiempo.
INFORME OFICIAL
No se encontraron signos de violencia masiva.
Sin embargo…
varias viviendas presentaban marcas extrañas alrededor de puertas y ventanas.
Cera endurecida.
Montenegro sintió un escalofrío.
DECLARACIÓN - RAÚL FONSECA
“Las velas estaban por todas partes.”
Velas consumidas alineadas frente a casas vacías.
Velas apagadas en caminos.
Velas derretidas dentro de habitaciones.
Como si el pueblo entero hubiese esperado una procesión.
REGISTRO HISTÓRICO RECUPERADO
Un sacerdote local reportó incidentes similares décadas antes.
FRAGMENTO DE CARTA - 1952
“Las campanas suenan aunque la iglesia esté cerrada.”
Otra línea.
“Y los perros desaparecieron primero.”
Montenegro pasó lentamente la página.
INCIDENTE PRINCIPAL
El 17 de febrero de 1986, cuatro agentes ingresaron oficialmente a San Tirso para realizar una inspección completa.
Solo uno regresó.
TRANSCRIPCIÓN - TESTIMONIO DE FONSECA
“Empezó a oscurecer demasiado rápido.”
Apenas eran las seis de la tarde.
Pero la niebla comenzó a cubrir la aldea completa.
Las radios dejaron de funcionar.
Y entonces escucharon las campanas.
DECLARACIÓN
“Venían desde la iglesia.”
La pequeña iglesia de piedra permanecía cerrada con cadenas oxidadas.
Pero las campanas seguían sonando dentro.
Montenegro sintió la presión regresar lentamente sobre sus brazos.
TRANSCRIPCIÓN RECUPERADA - RADIO POLICIAL
[18:42 PM] “Hay alguien caminando entre las casas.”
Interferencia.
[18:43 PM] “No estamos solos.”
Arrastres.
Respiraciones.
Y luego…
Silencio absoluto.
Montenegro cerró lentamente los ojos.
El mismo vacío imposible otra vez.
DECLARACIÓN - FONSECA
“Las luces aparecieron en el camino principal.”
Pequeñas llamas avanzando lentamente entre la niebla.
Uno de los agentes intentó acercarse.
No regresó.
INFORME OFICIAL
El agente Luis Barreiro desapareció a menos de veinte metros del resto del equipo.
No se escucharon gritos.
No hubo huellas.
Simplemente…
la niebla lo tragó.
DECLARACIÓN - FONSECA
“Después vimos a los otros.”
Figuras oscuras caminando entre las casas vacías.
Velas iluminando rostros imposibles.
Y al frente…
el hombre vivo.
Cubierto de barro y cera blanca.
Los brazos levantados.
El cuerpo temblando bajo el peso invisible.
TRANSCRIPCIÓN
“Nos observaba como si ya nos conociera.”
Las figuras comenzaron a rodear lentamente al equipo policial.
Entonces ocurrió algo peor.
Las puertas de las casas comenzaron a abrirse solas.
Una por una.
Y desde el interior…
aparecieron personas.
Los habitantes desaparecidos del pueblo.
No parecían muertos.
Pero tampoco están completamente vivos.
Caminaban lentamente hacia la procesión.
Como si respondieran a una llamada silenciosa.
DECLARACIÓN - FONSECA
“Había niños.”
El oficial comenzó a llorar durante aquella parte del interrogatorio.
“Seguían caminando aunque tenían los ojos cerrados.”
Montenegro sintió el pecho cerrarse.
TRANSCRIPCIÓN
Investigador: “¿Qué hizo usted?”
Fonseca: “Corrí.”
Fue el único.
Los otros dos agentes desaparecieron dentro de la niebla junto al resto del pueblo.
INFORME POSTERIOR
Las autoridades clausuraron informalmente los accesos a San Tirso.
El lugar no aparece en varias cartografías modernas.
Pero los incidentes continuaron.
Excursionistas perdidos.
Luces observadas entre montañas.
Campanas durante madrugadas sin viento.
Y siempre…
sin perros.
Montenegro continuó leyendo la última página del expediente.
Y encontró una fotografía reciente tomada por satélite.
La aldea seguía allí.
Pero algo aparecía alrededor del pueblo.
Cientos de pequeños puntos blancos formando un círculo perfecto en medio del bosque.
Velas.
El investigador sintió terror absoluto.
Porque al ampliar la imagen…
vio figuras.
Personas observando directamente hacia arriba.
Como si supieran que estaban siendo fotografiadas.
Entonces las luces del despacho comenzaron a apagarse lentamente.
Una.
Después otra.
Hasta que solo quedó encendida la lámpara del escritorio.
Y entonces escuchó ladridos.
Lejanos.
Desesperados.
El primer sonido animal que escuchaba en semanas.
Montenegro se levantó lentamente.
Se acercó a la ventana.
Y vio algo imposible.
Decenas de perros permanecían inmóviles frente al edificio.
Mirando hacia la entrada principal.
Gimiendo.
Retrocediendo aterrados.
Como si algo estuviera entrando.
Las campanas comenzaron a sonar.
Y en el reflejo del vidrio…
Montenegro vio figuras apareciendo detrás de él dentro del despacho.