Capítulo 102
E s tan mona, cree que no tengo mi atención puesta en ella solo porque no la esté mirando. Podría reírme si no me cabreara.
Yo te siento, Clara. Sé dónde y cómo estás en todo momento.
—¿Quieres que llame a Ragnar?
Miro a la mujer que ocupa el asiento del copiloto con la ceja alzada. Aileen odia a Ragnar con todas sus fuerzas, así que debe pensar que estamos bien jodidos para proponer algo así.
—No hace falta.
—Avísame si cambias de opinión.
Aparto los ojos de la carretera desierta un largo instante y veo a Clara meter los dedos en la maneta de la puerta y tirar un poco de ella para abrirla.
Al hacerlo, una alarma suena en el furgón y la luz de techo sobre su cabeza se enciende.
Se queda pálida, muerta de vergüenza en el acto.
No debería tener ganas de reírme, pero el pánico en su mirada me da ganas de gruñir.