Escándalo en Hollywood 47. Hayden
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47. Hayden

Hayden

E stoy bastante seguro de que, si Corey no hubiera entrado con Ashley, Sofía y yo no nos habríamos detenido.

La habría besado sin pensarlo dos veces y, con toda probabilidad, nos habríamos dado un buen achuchón contra la pared.

Me lo habría concedido. Sofía estaba furiosa, se sentía humillada, rechazada a causa de otra mujer, y necesitaba sentirse deseada por alguien.

Lo veo en sus ojos: lo siento en cómo me estrechan sus brazos. Es desesperación, no deseo.

Yo solo soy ese «alguien» más cómodo que tiene a mano, pero no quiero.

Y doy gracias por ser el «yo» de ahora, que razona, y no el de hace diez minutos, porque antes no poseía esta lucidez.

—¿Cómo que «esta noche no»? —balbucea.

—No quiero que me beses mientras estás enfadada con Rafael. No quiero que me beses por venganza, no quiero que me beses a modo de consuelo.

—Pero si antes…

—Sigo pensando lo mismo que te he dicho antes, pero precisamente por eso, si me besas, ha de ser porque te apetece, y por ningún otro motivo.

Y esta noche tienes demasiados motivos. No cambiaré de idea, aunque puede que, dentro de cinco segundos, cuando haya vuelto a casa, me arrepienta de mis palabras y me pase el resto de la noche maldiciéndome.

Sofía baja la mirada, suspira decepcionada y niega con la cabeza.

—Estoy cansada de tener que adaptarme a las decisiones y los tiempos de los demás.

¿No quieres besarme? Me parece perfecto, pero no pienso esperar a que sea cuando a ti te convenga: ya he esperado bastante a que les conviniera a otros.

Tú también lo has dicho, ¿no? Nunca me pongo en primer lugar…

Pues bien, voy a empezar a hacerlo. —Da media vuelta y se dirige decidida hacia el ascensor—.

De ahora en adelante, para ti solo seré la consejera delegada, y únicamente interactuaremos en lo estrictamente profesional.