Capítulo 19
La decisión
El beso fue breve.
No porque les faltaran sentimientos.
Sino porque ambos comprendían que, al terminar aquel instante, la realidad volvería a alcanzarlos.
Cuando se separaron, ninguno habló durante unos segundos.
Valeria apoyó la frente sobre la de Nicolás.
Sonrió con los ojos llenos de lágrimas.
—¿Sabes qué es lo más curioso?
—¿Qué?
—Que el momento más importante de nuestra historia ocurrió cuando dejamos de mirar porcentajes.
Nicolás soltó una pequeña risa.
—Supongo que el algoritmo tenía razón en una cosa.
—¿Cuál?
—Las mejores decisiones no siempre nacen de los cálculos.
Ella volvió a tomar su mano.
Por primera vez desde que se conocían...
No sintió la necesidad de controlar absolutamente todo.
* * *
A la mañana siguiente, el ambiente en Nexus Labs era completamente diferente.
Los empleados caminaban en silencio.
Todos sabían que aquel sería un día decisivo.
Emma llegó antes que nadie.
Llevaba el disco de respaldo dentro de un pequeño maletín negro.
Lo sostuvo unos segundos antes de entrar a la sala del consejo.
Era increíble pensar que un objeto tan pequeño pudiera contener años de trabajo...
Y el futuro de toda una empresa.
Respiró profundamente.
Abrió la puerta.
* * *
Los doce miembros del consejo ya estaban sentados.
El presidente fue directo.
—Emma.
Tenemos una decisión.
Ella permaneció de pie.
—Antes de escucharla...
Quiero mostrarles algo.
Conectó el disco de respaldo.
En la enorme pantalla apareció una presentación.
No había gráficos.
No había números.
Solo fotografías.
La primera era la del parque de diversiones.
La segunda, la de la cocina cubierta de harina.
Después apareció la rosa blanca.
El dibujo de Lucía.
La visita al hospital.
La cena con Elena.
Cada imagen contaba una parte de la historia.
Cuando terminó, uno de los inversionistas habló.
—¿Y qué demuestra todo esto?
Emma respondió con calma.
—Que nuestro algoritmo no creó una relación.
Solo fue testigo de una transformación.
Otro miembro del consejo cruzó los brazos.
—Nosotros vendemos tecnología.
No emociones.
Emma negó lentamente.
—Ese ha sido nuestro error desde el principio.
La sala quedó en silencio.
Entonces proyectó la última diapositiva.
Solo contenía una frase.
"Las personas no buscan a alguien perfecto. Buscan a alguien con quien crecer."
Nadie dijo una palabra.
* * *
Mientras tanto, Valeria y Nicolás esperaban en la cafetería del edificio.
Era extraño.
Después de tantas semanas de cámaras y entrevistas...
Ahora solo estaban ellos.
Con dos tazas de café.
Y mucho nerviosismo.
Valeria rompió el silencio.
—¿Te arrepientes?
Nicolás sonrió.
—¿De cuál de todas las locuras?
—Del experimento.
Él respondió sin dudar.
—Jamás.
Ella bajó la mirada.
—Yo sí.
Él frunció el ceño.
—¿En serio?
Valeria sonrió.
—Me arrepiento de no haber aceptado salir contigo sin necesidad de una aplicación.
Los dos comenzaron a reír.
Era la primera vez que podían bromear sobre aquello sin sentir presión.
* * *
Después de casi tres horas, Emma salió de la sala.
Su rostro no revelaba absolutamente nada.
Se acercó lentamente.
Los dos se pusieron de pie.
—¿Qué pasó? —preguntó Nicolás.
Emma dejó el maletín sobre la mesa.
Respiró profundamente.
—Ganamos.
Los dos soltaron el aire al mismo tiempo.
Pero Emma levantó una mano.
—No del todo.
Los tres volvieron a sentarse.
—El consejo aceptó conservar el algoritmo.
También aceptó cancelar el lanzamiento de la versión actual de MATCH.
Valeria abrió mucho los ojos.
—¿Cancelar el lanzamiento?
—Sí.
Van a reconstruir toda la plataforma desde cero.
Basándose en el nuevo descubrimiento.
Nicolás sonrió.
—Eso significa...
Emma asintió.
—Ya no buscará únicamente compatibilidad.
También medirá la capacidad de crecer juntos.
Valeria sintió un enorme alivio.
Todo el esfuerzo había valido la pena.
* * *
Sin embargo, Emma aún no había terminado.
Sacó un sobre blanco del maletín.
Lo colocó sobre la mesa.
—Hay una última condición.
Nicolás abrió el sobre.
Era una propuesta oficial.
El consejo quería producir un documental sobre toda la historia.
Sin actores.
Sin dramatizaciones.
Solo contando la verdad.
Desde el primer día.
Hasta el último.
Valeria levantó la vista.
—¿Y qué opinas?
Emma sonrió.
—Creo que el mundo necesita escuchar una historia donde la tecnología no reemplaza al corazón...
Sino que aprende de él.
* * *
Aquella tarde regresaron por última vez al laboratorio donde todo había comenzado.
El lugar estaba vacío.
Las pantallas permanecían apagadas.
Solo quedaba una computadora funcionando.
La misma desde la que habían ejecutado el primer cálculo.
Valeria pasó lentamente la mano sobre el escritorio.
—Aquí empezó todo.
Nicolás asintió.
—Y aquí terminó.
Ella sonrió.
—No.
Aquí empezó algo mucho más importante.
Se sentaron uno junto al otro.
Encendieron la computadora.
El sistema restaurado solicitó las credenciales maestras.
Nicolás escribió la contraseña.
Valeria colocó su huella digital.
La aplicación inició correctamente.
Durante unos segundos ambos observaron la pantalla principal.
En el centro aparecía una única notificación.
"Caso Experimental 001 finalizado."
Debajo había un botón nuevo.
"Ver informe final."
Los dos intercambiaron una mirada.
Era la primera vez que tenían la oportunidad de conocer el resultado definitivo.
Valeria respiró hondo.
—¿Lo abrimos?
Nicolás tomó su mano.
—Juntos.
Ella hizo clic.
La pantalla quedó completamente en blanco durante unos segundos.
Después comenzaron a aparecer lentamente las palabras.
Los dos leyeron la primera línea.
Y ninguno pudo contener una sonrisa.
Pero antes de que el informe terminara de cargarse...
La pantalla volvió a cambiar.
Solo quedó visible una frase.
"El resultado final solo puede mostrarse cuando ambos acepten conocerlo."
Debajo aparecieron dos botones.
ACEPTO.
Uno frente a Valeria.
Otro frente a Nicolás.
Los dos levantaron la vista al mismo tiempo.
No sabían si al presionarlos encontrarían un número...
O la respuesta que había cambiado sus vidas para siempre.
Y, sin decir una sola palabra, acercaron lentamente sus manos hacia los botones, mientras el destino esperaba la última decisión de ambos.