CAPÍTULO 9 — El Segundo Perseguidor
BLOQUE 1
Mientras el equipo se preparaba para la siguiente etapa hacia Palas de Rei, Lucien logró finalmente avances considerables en la identificación del segundo hombre fotografiado por las cámaras de Sarria, aquel cuyo perfil no coincidía con ninguno de los patrones conocidos vinculados a Halvorsen.
---Lo identifiqué ---anunció, durante una videollamada convocada con urgencia apenas confirmó el hallazgo---.
Se llama Ramiro Souto, cincuenta y ocho años, antiguo seminarista que abandonó su propia formación religiosa hace más de tres décadas, aunque, a diferencia de Veiga, sin ningún historial de radicalización violenta documentado hasta ahora.
Gabriel, procesando aquella identificación con una inquietud considerable, formuló la pregunta que representaba, para todo el equipo, la principal incertidumbre sobre aquel nuevo nombre.
---¿Alguna conexión conocida con los Fieles Guardianes, o con Bastos directamente?
BLOQUE 2
Lucien, revisando la documentación acumulada durante meses de investigación sobre la propia organización disuelta, confirmó una conexión que generó una alarma considerable entre todo el equipo.
---Souto aparece mencionado, aunque de manera marginal, en el propio memorial que recuperamos en el Tomo 4 ---dijo---.
No como miembro pleno del núcleo reducido de siete, sino como colaborador externo ocasional, alguien que la propia organización empleaba para tareas específicas sin otorgarle jamás membresía completa.
Adrien, procesando aquella distinción con atención considerable, ofreció una hipótesis sobre la propia motivación actual de Souto tras la disolución formal de la cofradía.
---Si trabajó para los Fieles Guardianes durante años sin nunca alcanzar membresía plena, es posible que sintiera, tras la caída de Bastos, que la propia causa que defendía quedó huérfana, sin ningún liderazgo formal que continuara protegiéndola ---dijo---.
Podría estar actuando, ahora, completamente por su propia cuenta, motivado por la misma convicción ideológica que caracterizaba a la organización original, pero sin ninguna estructura que lo contenga o lo modere.
BLOQUE 3
Padre Esteban, escuchando aquella reconstrucción con la misma gravedad considerable que había demostrado frente a cada amenaza ideológica anterior de la saga, ofreció una reflexión que ayudaba a situar el propio perfil de Souto dentro de un contexto reconocible.
---Esto podría resultar considerablemente más peligroso que cualquier operación calculada de Halvorsen ---advirtió---.
Un hombre solo, sin ninguna estructura organizativa que lo contenga, motivado por una convicción ideológica sostenida durante décadas enteras, actuando sin ningún límite práctico impuesto por consideraciones comerciales o de reputación institucional.
Baltasar, escuchando aquella evaluación con una expresión que combinaba preocupación genuina y una determinación renovada, ofreció su propia perspectiva sobre la situación.
---Entonces enfrentamos a un hombre desesperado por dinero, y a otro desesperado por una causa que perdió su propio liderazgo ---dijo---. Dos tipos de desesperación completamente distintos, cada uno considerablemente peligroso a su manera.
Gabriel, procesando la magnitud completa de aquella doble amenaza, sintió que la propia investigación, apenas en su tercera etapa del camino restante, ya revelaba una complejidad considerable que exigiría, de todo el equipo,
una vigilancia constante y una capacidad de respuesta considerablemente más ágil de la que habían necesitado en investigaciones anteriores.
---Necesitamos localizar a Souto con la misma urgencia con la que ya localizamos, parcialmente, la operación de Halvorsen ---dijo, finalmente---. No podemos permitirnos enfrentar a ninguno de los dos sin la preparación adecuada.