El submundo: La fuerza de los tres 4
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Rumbo a Madrid

Esa noche acabó bien para las lobas, Isi se había encargado de que no se notase su paso por allí.

A la mañana siguiente, cuando se fue la luna, Kenia y Lucas fueron a romper el hechizo de sellado, ellos creían que era el suyo, pero realmente era el que más tarde había hecho Isabel.

Al abrir la puerta estaban las tres chicas dormidas en el suelo y desnudas, ya que su ropa se había roto con la transformación.

Lucas giró la vista a pesar de que su instinto quiso dirigirla hacia Jenny, y Kenia, que ya sabía que pasaría eso, las despertó y les dio ropa para ponerse.

Las ayudaron a levantarse y les preguntaron qué tal la noche.

—Siento el cuerpo como si me hubiese pasado un camión por encima y me duele un montón la cabeza —Jenny se levantaba con ayuda de Lucas poniendo su mano en la frente en señal de dolor.

—Sí, yo estoy igual, y además no me acuerdo de nada —Ros vaciló al levantarse debido a un leve mareo que tenía.

—No os preocupéis chicas, es lo normal. Yo a veces sí lo recuerdo, solo que esta noche con la tensión emocional no he sido capaz de controlarme del todo. De hecho juraría haber visto a Javi, lo cual es imposible, así que a veces la memoria es un tanto confusa durante la transformación.

Los cinco se dirigieron hacia la casa, donde continuaron hablando de lo vivido esta noche.

Por su parte, Lucas y su madre intentaban retrasar lo máximo posible la hora de decirle a las chicas que el segundo ingrediente del hechizo para despertar a Damián era la vida de su padre.

Pero ese momento tarde o temprano debía llegar y así fue.

Fueron a sentarse a la biblioteca de la casa, un lugar bastante grande con unos cómodos sofás al lado de una chimenea. El chico tomó la iniciativa:

—Tenemos algo que contaros —su tono sonaba preocupado y triste—, hemos descubierto cuál es el segundo ingrediente del hechizo para despertar a Damián.

—¿En serio? ¡Qué buena noticia! ¿Y cuál es? —preguntó Jenny con entusiasmo.

—Es tu padre, Jennyfer —respondió con un tono seco Kenia y entregándole el papel que horas atrás habían encontrado en el grimorio, el cual Isa había manipulado para que ellos descubrieran esa información en el momento adecuado y la guiaran hasta él.

—No, este no es mi padre —Jenny tiró el papel tras leer que ponía el amor verdadero de la viva imagen de Margarita Culpenia—.

Él nos abandonó a mi madre, a mi hermana y a mí, es un cobarde y un fraude, no existe ese segundo ingrediente porque mi madre aún no ha encontrado a su amor verdadero, ¿no es así mamá?

Se produjo un largo silencio en la estancia y todas las miradas se centraban en una sola persona, Raina Culpenia parecía angustiada, sin saber muy bien qué responder, un tanto presionada, pero decidió contarles de una vez por todas la verdad a sus hijas:

—Vuestro padre nunca os abandonó, Jenny, nada de lo que os he contado todos estos años sobre su marcha es cierto —Ros, Lucas y Jenny no daban crédito de lo que estaban escuchando, por su parte, Kenia no parecía sorprendida —.

Todo ocurrió hace trece años en una luna llena, os había dejado con vuestro padre como de costumbre para venir yo a encerrarme para no dañar a nadie, pero esa noche fue distinto.

Yo noté de pronto un dolor de cabeza enorme y entonces tuve una visión, la misma que vosotros tres experimentasteis el día que despertasteis vuestros poderes.

Ya había tenido esas visiones y esos dolores de cabeza por el vínculo que me une con Margarita, pero nunca habían sido tan fuertes.

Esa noche algo distinto pasó en la aldea, llamé a mi padre, bisnieto de Margarita para preguntarle por qué me estaba pasando eso, sus palabras fueron claras: «Ella ha vuelto hija, y hará todo lo posible para despertarlo,

por nuestro bien y el de toda la humanidad debes hacer que Carlos desaparezca de tu vida y de la de las niñas, algún día lo entenderás».

Esa fue la última vez que hablé con mi padre, esa misma noche murió, en teoría de un infarto, pero yo creo que tuvo que ver con todo lo que estaba pasando.

—Algo ocurrió esa noche desde luego —continuó Kenia—, yo sentí una conexión con la magia más fuerte que nunca, pero también totalmente descontrolada. Esa fue la noche que tus abuelos, Lucas, tuvieron el accidente de coche que terminó con sus vidas.

—Así es, creemos que ese fue el comienzo del hechizo, el comienzo de su despertar, algo pasó esa noche que terminó con la vida de nuestros padres, quizás ese era el primer ingrediente de verdad.

Por lo que yo al día siguiente cuando me enteré de que mi padre había fallecido y de que eso posiblemente era una señal de que se avecinaban tiempos oscuros, decidí hacerle caso y alejar a vuestro padre de todo.

Le conté todo lo que había pasado y que seguramente si seguía junto a nosotras acabaría muerto, pero para él estar con nosotras era mucho más importante que su propia vida y entonces...

—a Raina se le cortaba la voz y le caían las lágrimas.

—Recurrió a mí, me pidió una pócima del olvido y, mediante eso y un hechizo de lo más complejo, le hicimos creer que su vida era totalmente distinta y le enviamos a Madrid.

—Y desde esa no he vuelto a saber de él, sólo quería ponerlo a salvo.

Jenny y Ros intentaban contener las lágrimas tras la historia que les había contado su madre. Llevaban toda la vida odiando a su padre por haberlas abandonado y acaban de descubrir que realmente eso nunca pasó.

—Siento mucho haberos mentido todo este tiempo, de verdad, pero creía que era la única forma de ponerle a salvo.

—Pues tu estupendo plan de hacernos creer que nuestro padre nunca nos quiso para salvarlo no ha funcionado, si la hermana de Damián ha descubierto que el primer ingrediente era el amor verdadero de Kenia, sabrá que el segundo es mi padre.

Así que ya no está a salvo —dijo Jenny enfadada y dolida por las mentiras de su madre.

—Pero a lo mejor el hechizo de mamá funcionó y no sabe quién es nuestro padre —Ros parecía que aún albergaba algún tipo de esperanza y que entendía lo que hizo su madre.

—Ros, estamos hablando de una de las brujas más poderosas que ha existido jamás, ¿de verdad crees que es posible que no le haya localizado o incluso matado ya? No, y no me quedaré aquí sin hacer nada.

—Jenny tiene razón, cometí un error y debo arreglarlo, hoy mismo partiré en su búsqueda e intentaré protegerlo.

—No, mamá, tú ya has hecho bastante, Ros y yo iremos a Madrid y tú te quedarás aquí por si ella vuelve a atacar otra vez. ¿Estás de acuerdo, Ros?

—Sí, por supuesto.

—¡No! —gritó Raina fuertemente—. No os dejaré ir solas, es muy peligroso.

—No irán solas, yo iré con ellas. —Lucas, que parecía fuera de la conversación, se ofreció a acompañar a las hermanas.

—Pero, hijo, es muy peligroso —su madre se preocupó al oír esas palabras.

—Lo sé mamá, pero necesitarán a un brujo que haga el hechizo para devolverle la memoria a su padre y, a parte, nosotros somos los elegidos, ¿no?

No es casualidad que la hermana de Damián esté ejecutando el hechizo justo cuando nosotros estamos descubriendo el Submundo, vosotras mismas lo dijisteis, somos nosotros tres quiénes debemos librar esta batalla.

Raina y Kenia se miraron y, a pesar de que no habían estado tan preocupadas nunca, ambas asintieron porque saben que las palabras de Lucas eran correctas, ellos eran quiénes debían detener a Isabel.

***

Por otro lado, esa noche Javi la había acabado en la casa de Isabel. Estaba un poco alejada del centro, pero no era nada del otro mundo. Era de un tamaño medio, por fuera veías una simple casa de hace unos 60 años, de color blanco amarillento, y con una puerta no muy grande y marrón.

Al entrar, el chico vio justo a la izquierda unas escaleras que llevan a las habitaciones, pero ese no fue el sitio donde Isi lo llevó.

Según pasó las escaleras se encontró una puerta de color marrón, al igual que las de toda la casa, que vio que llevaba a un amplio comedor y cocina.

El mobiliario es bastante antiguo y la mesa es muy larga.

Unos platos y unos vasos que vio Javi le dieron a entender que allí no vivía sólo Isabel.

Al lado de la cocina se encontraba el baño, una vez volvieron a la entrada, Isabel lo guio a una sala que estaba cerrada bajo un hechizo de sellado de sangre.

Esta lo rompió y entraron. Era una sala amplia que carecía de muebles, el color de la pared era marrón oscuro y el suelo era de madera.

En él había varios grilletes en los que podías enganchar cadenas.

Pero no fue nada de eso lo que le llamó la atención a Javi.

Desde que entró en la habitación no pudo desviar la mirada de un solo sitio.

En el medio de la sala había un gran ataúd de metal y del color del oro.

—Ahí está él, dormido en su sueño eterno y preparándose para despertar.

Al chico le dio un escalofrío al escuchar las palabras de Isi, aún no entendía muy bien por qué había aceptado su propuesta.

¿Miedo? ¿Ganas de vengarse de Lucas? ¿Resentimiento hacia Jenny?

Todas esas razones se habían sumado para que él hoy se encontrase junto a la bruja que quería despertar a uno de los seres más poderosos de todos los tiempos.

Mientras estaba ensimismado, de pronto sintió una leve ráfaga de viento y apareció delante suya una chica de unos 17 años.

Era rubia y algo más baja que Isa, pero muy guapa a los ojos de Javi.

Se llevó un susto cuando la vio aparecer tan siniestramente y las dos chicas se rieron.

—Esta es Ana, Javi, una amiga mía, es vampira.

—Encantada, Javier —dijo Ana esbozando una sonrisa que no supo identificar como malévola o picarona.

—Igual... igualmente —respondió Javi con la voz aún entrecortada del susto.

—Ella se encargará de controlarte y guiarte en tu transformación. Pero antes, como ya sabes, debes sacarle información a Jenny sobre el paradero de su padre.

***

Días después, Jenny se encontraba haciendo la maleta y su hermana entró en el cuarto.

Estaban muy unidas desde que eran pequeñas, se criaron juntas, solas con su madre.

Tenían un carácter muy distinto, pero ninguna de las dos dudaría si tuviera que dar su vida por la otra.

Las mentiras de Raina les habían afectado mucho, principalmente a ella.