BLOQUE 2 #2
Una investigación responsable debía aceptar tanto la confirmación como la contradicción.
La cuestión era si Nuria podía hacerlo después de años defendiendo una ruta concreta.
Lucía todavía no lo sabía.
Clara encontró una nota de Varela:
«No necesito ver la piedra para saber dónde estaba.»
Lucía la observó.
Sonaba demasiado segura.
Otra nota, escrita probablemente después, decía:
«Comprobar si se puede sin intervenir.»
Eso cambiaba.
Manuel también había evolucionado.
Quizá inicialmente rechazó la inspección y luego reconsideró una observación no destructiva.
Samuel podía no conocer esa nota.
Lucía fotografió la referencia y se la envió.
Samuel tardó.
«No había visto esto.»
Otra fragmentación dentro del propio trabajo de Varela.
Incluso su postura podía parecer más rígida si solo se consultaban ciertas notas.
Clara encontró una solicitud borrador nunca presentada.
Era de Manuel.
Pedía acceso visual al espacio técnico.
Lucía se quedó inmóvil.
—Entonces sí pensaba ir.
Adrián observó.
Eso corregía la versión de Samuel.
No porque Samuel mintiera necesariamente.
Quizá hablaba de una etapa anterior.
Manuel había terminado acercándose a la posición de Nuria respecto de la inspección, aunque mantenía cautela sobre la interpretación.
Otra vez, tiempo.
Incluso las personas tenían fases.
Lucía escribió a Samuel:
Manuel preparó un borrador de solicitud para inspección visual.
Samuel respondió:
«Entonces cambió de idea y no me lo dijo.»
Eso parecía haber ocurrido varias veces.
La investigación de Varela se había vuelto cada vez más solitaria.
No necesariamente por miedo.
Tal vez porque cambiaba de conclusión con rapidez y dejó de discutir cada modificación con el grupo.
Clara encontró algo más en el borrador.
La justificación decía:
«La inspección se solicita únicamente para comprobar la correspondencia entre la memoria de obra y la fábrica conservada. No se propone retirada ni desplazamiento de elemento alguno.»
Lucía se quedó inmóvil.
Eso era exactamente el equilibrio que buscaba.
Manuel aceptaba mirar.
No mover.
El título volvía a adquirir sentido.
Riveiro observó.
—Entonces él y Nuria estaban más cerca de lo que pensaban.
—Quizá en el método final, sí.
El conflicto podía haber estado en la interpretación de lo que esperaban encontrar.
Nuria quería una prueba que sostuviera la ruta.
Manuel quería comprobar una memoria sin comprometerse de antemano con su significado.
La diferencia parecía pequeña.
En investigación era enorme.
Clara encontró una anotación al margen del borrador:
«Si no se ve, no insistir.»
Lucía sonrió apenas.
Eso también era importante.
Una inspección visual tenía límites.
No debía convertirse en intervención solo porque el resultado fuera ambiguo.
El teléfono vibró.
Nuria.
«Me autorizaron.»
Lucía levantó la vista.
—¿Cuándo?
«Mañana temprano. Solo acceso visual, con técnico del edificio.»
Perfecto.
—Voy.
Nuria tardó unos segundos.
«Samuel también quiere venir.»
Lucía pensó.
No veía inconveniente si la institución lo permitía.
Pero demasiada gente podía dificultar.
—Que lo confirme con ellos.
«Lo hago.»
La inspección iba a cambiar la dinámica.
Por primera vez no trabajarían solo con documentos o piezas trasladadas.
Iban a mirar una parte de la ciudad actual donde una fase antigua podía seguir físicamente incluida dentro de otra construcción.
Sin excavación.
Sin túnel.
Solo la posibilidad de ver un resto desde un espacio técnico.
Eso era exactamente el tono que necesitaba la historia.
Clara cerró el borrador de Varela.
Antes de hacerlo, encontró una última anotación:
«La prueba no es sacar la señal. La prueba es que siga relacionada con el lugar.»
Lucía la leyó despacio.
Eso era todo.
Si el asiento seguía allí, su valor estaba en esa relación.
Si había sido destruido, el archivo conservaría la historia.
En ninguno de los dos casos tendría sentido extraer nada para hacerlo más convincente.
La mañana siguiente amaneció cubierta.
Nuria esperaba junto a la entrada lateral del edificio cuando Lucía y Adrián llegaron.
Riveiro apareció unos minutos después.
Samuel finalmente no había obtenido autorización para sumarse.
La institución había limitado el acceso a quienes figuraban en la solicitud y a un pequeño equipo técnico.
Nuria parecía nerviosa.
No agresiva.
No triunfal.
Nerviosa.
Lucía comprendió que para ella aquello representaba años de trabajo.
—No vamos a tocar nada —dijo Nuria antes de que Lucía pudiera recordarlo.
—Perfecto.
El técnico responsable, Álvaro Souto, les explicó las condiciones.
La visita se limitaría a un corredor de mantenimiento bajo una parte de la construcción.
No podrían mover instalaciones.
Tampoco retirar revestimientos.
Si el supuesto asiento no era visible desde las zonas accesibles, la inspección terminaría allí.
Nuria aceptó.
Lucía también.
Bajaron por una escalera moderna.
Nada tenía aspecto medieval.
Hormigón.
Conductos.
Muros reparados.
Eso era importante.
No estaban entrando en una cripta secreta.
Era un espacio técnico contemporáneo que atravesaba distintas fases constructivas.
Álvaro señaló un muro de mampostería incorporado a una intervención posterior.
—Éste es el sector que aparece en la memoria que ustedes citaron.
Riveiro comprobó medidas.
La correspondencia era razonable.
Lucía observó.
El antiguo camino no estaba allí como una calle intacta.
Solo podían verse fragmentos de fábrica.
El resto había sido transformado.
Nuria se acercó al límite permitido.
—El asiento debería estar detrás de esa conducción.
Álvaro negó.
—No podemos moverla.
—No hace falta —dijo Lucía.
Nuria la miró.
Después volvió a observar el sector.
Desde un ángulo lateral podía verse parte de una piedra baja incorporada al muro.
No completa.
Solo un borde.
Riveiro pidió permiso para fotografiar.
Álvaro lo autorizó.
La piedra presentaba una pequeña superficie inclinada.
Nuria contuvo la respiración.
—Ahí.
Lucía no dijo nada.
Era tentador.
Demasiado.
La forma parecía compatible con el croquis.
Pero la mayor parte estaba oculta.
No podían saber todavía si era el asiento de la señal o una piedra ordinaria de la fábrica.
Riveiro tomó varias fotografías con escala visible.
Nada más.
Nuria susurró:
—Es la marca.
Lucía la miró.
—Puede ser.
—Es diagonal.