Capítulo 2
Aiden
El partido de Liverpool no había sido uno más de la temporada; jugábamos un amistoso benéfico que, para Noah, significaba cerrar el capítulo más doloroso de su vida.
Al pitar el final, lo busqué con la mirada entre la neblina del césped.
Tenía los ojos empañados en lágrimas, pero su rostro reflejaba una paz que nunca antes le había visto.
Después de tantos años cargando en secreto con el peso de su pasado, con el miedo a ser juzgado por la sombra de su padre y por ese apellido que tuvo que cambiar para protegerse, ver a todo el estadio en pie, aplaudiendo y arropándolo sin un solo reproche, fue un momento de una emotividad devastadora.
Se me hizo un nudo en la garganta al verlo abrazar a los chicos.
Noah por fin estaba libre de sus fantasmas.
Conmovido todavía por la fuerza de mi amigo, caminé hacia la zona de familiares con el corazón a flor de piel.
El abrazo con mis propios padres lo sentí el doble de real, de urgente y de frágil.
Sin embargo, por dentro me carcomía una ausencia.
Eché muchísimo de menos no haberme despedido de Joyce en el hotel; cuando nos marchamos hacia el estadio, su turno ya había terminado y ella no estaba trabajando.
Me había quedado con las ganas contenidas de saber más, con la impotencia de no haber tenido el valor de pedirle el teléfono y con la necesidad desesperada de poder charlar con ella, aunque fuesen cinco minutos.
Sentía que la volvía a perder por no haber actuado a tiempo.
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GRACIAS
S.S.