El Secreto de San Millán (El Secreto de San Millán: Tomo VII) CAPÍTULO 15 Al otro lado de la catalogación
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CAPÍTULO 15 Al otro lado de la catalogación

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La nueva serie respondía a una lógica distinta.

Sebastián lo comprendió apenas abrió el primer instrumento confeccionado después del cierre de la antigua referencia.

Hasta entonces habían seguido al volumen a través de equivalencias, fichas técnicas y documentos que todavía conservaban alguna relación con el sistema anterior. En ese catálogo, en cambio, la organización había cambiado por completo.

Eso no significaba que los fondos se hubieran trasladado físicamente.

Había cambiado la manera de describirlos.

Fray Julián dejó sobre la mesa el volumen correspondiente a la nueva serie.

—A partir de acá ya no funciona la lógica anterior.

Sebastián pasó las primeras páginas.

Las entradas estaban agrupadas mediante categorías más amplias y la procedencia solo aparecía cuando el catalogador consideraba que podía sostenerse con suficiente seguridad.

Encontraron la referencia pública que venían siguiendo.

La descripción había vuelto a transformarse:

Miscelánea devocional. Fragmentos en papel y pergamino. Época moderna.

Mauro dejó escapar una respiración.

—Cada vez se aleja más.

Irene asintió.

Eso era más exacto que decir que la ficha era peor.

La persona que la había redactado podía haber trabajado correctamente con la información heredada.

Ese era precisamente el problema.

La antigua duda cronológica ya no aparecía.

Tampoco la procedencia.

La pieza encajaba limpiamente dentro de la nueva clasificación y nada obligaba a buscar detrás de aquella entrada una historia anterior.

Sebastián escribió:

NUEVO SISTEMA: IDENTIDAD HEREDADA SIN ANTECEDENTES VISIBLES

Mauro leyó.

—Acá ya no queda ningún puente.

—No en el catálogo activo.

Irene preguntó qué documentación habían utilizado para crear la ficha.

Fray Julián encontró las instrucciones preparatorias.

La nueva serie debía construirse a partir del catálogo entonces vigente y solo recurrir a observaciones materiales complementarias cuando fueran necesarias.

Eso explicaba gran parte de la transformación.

El catálogo que sirvió como base ya contenía una descripción degradada.

Quien preparó la nueva ficha no volvió a los inventarios antiguos porque no tenía ninguna razón para hacerlo.

Tomó la información disponible y la adaptó al nuevo sistema.

El error pasó así de una generación documental a la siguiente.

Mauro preguntó:

—Entonces a partir de este momento todos los catálogos van a tratarlo como una miscelánea moderna.

—Mientras nadie vuelva al objeto o a los antecedentes, sí.

Sebastián revisó otras entradas de la misma serie.

Había cambios semejantes en numerosos volúmenes.

Algunos títulos se habían simplificado.

En otros casos habían desaparecido procedencias dudosas.

Nada indicaba que el manuscrito hubiera recibido un tratamiento especial.

Había ocurrido exactamente lo contrario.

Había sido absorbido por la normalidad administrativa.

Eso hacía la equivocación mucho más difícil de detectar.

Sebastián buscó el código de ubicación.

Era distinto de los anteriores.

Mauro se inclinó.

—¿Se movió?

—No necesariamente.

Un nuevo código podía reflejar simplemente una reorganización de los espacios.

Fray Julián localizó planos de depósitos y tablas de correspondencia espacial.

El código correspondía a una zona que reunía materiales procedentes de varios grupos anteriores.

No permitía demostrar que el volumen siguiera exactamente en el mismo estante.

Pero tampoco existía documentación que indicara una salida del edificio.

Sebastián escribió:

CAMBIO DE UBICACIÓN ADMINISTRATIVA DEMOSTRADO

Debajo añadió:

TRASLADO FÍSICO NO DEMOSTRADO

Mauro miró el plano.

—Entonces sigue en Yuso.

Sebastián corrigió:

—Hasta este punto de la documentación, sí.

La catalogación había cruzado a un sistema completamente nuevo.

El manuscrito seguía dentro de la institución.

Lo que ahora necesitaban era avanzar por esas referencias modernas hasta determinar dónde terminaba físicamente aquella cadena.