CAPÍTULO 11 Manos que alteraron un inventario
BLOQUE 1
Las modificaciones del inventario no habían sido realizadas por una sola persona.
Irene lo comprendió antes que los demás.
No estaba leyendo todavía el contenido de las anotaciones. Observaba cómo habían sido hechas: la inclinación de las letras, la presión del lápiz, las diferencias entre correcciones y la forma en que cada número nuevo se acomodaba junto al anterior.
Sobre la mesa tenían varias versiones del mismo instrumento.
Una pertenecía al período anterior a la medida de protección.
Otra había sido utilizada durante la reorganización.
La última era la que había terminado integrándose al sistema posterior.
A primera vista parecían simples estados administrativos de un mismo documento. Cuando Irene empezó a compararlos hoja por hoja, la continuidad dejó de ser tan sencilla.
—Hay más de una mano —dijo.
Mauro se acercó.
—¿En la misma entrada?
—En el proceso.
Sebastián dejó a un lado la documentación de Aurelio Montalvo.
Irene colocó la primera hoja bajo la lámpara.
La descripción original aparecía mecanografiada:
Códice de pergamino, falto de hojas iniciales. Procedencia emilianense según relaciones de reintegro.
En el margen, Montalvo había escrito:
Revisar adscripción.
Las iniciales eran conocidas.
Debajo aparecía otra anotación:
Preparar ficha sustitutiva.
La escritura era distinta.
Junto al número anterior había además una numeración añadida por una tercera mano.
Mauro observó la hoja.
—Entonces Montalvo da la instrucción y otros hacen el cambio.
Sebastián respondió con cautela.
—Eso es compatible con lo que vemos. Falta comprobar cómo estaban repartidas las funciones.
Fray Julián ya había localizado los libros de servicio correspondientes a la reorganización.
No detallaban cada ficha trabajada por cada empleado, pero sí permitían conocer la distribución general de tareas.
Los cambios de referencia debían ser autorizados por responsables de fondos. Después, personal auxiliar preparaba las fichas y otros empleados actualizaban los instrumentos de control.
El volumen podía haber pasado por varias manos sin que todas conocieran la razón completa de la medida.
Eso explicaba algo importante.
Quien mecanografiaba una descripción nueva podía limitarse a copiar los datos autorizados.
La persona que modificaba la referencia podía recibir únicamente la equivalencia necesaria.
El sentido completo de la protección permanecía concentrado en el expediente y en la decisión de Montalvo.
Irene tomó la segunda copia.
La procedencia antigua seguía visible, pero una línea fina la atravesaba.
No estaba borrada.
Debajo Montalvo había escrito:
Procedencia: no consignar en copia de consulta.
Otra mano añadió más tarde:
Pasado a ficha nueva.
Mauro preguntó si podían identificar al autor.
Fray Julián revisó los nombres vinculados con tareas auxiliares.
Sebastián frenó la búsqueda antes de que se convirtiera en una persecución de caligrafías.
—No necesitamos ponerle nombre a cada trazo para entender el procedimiento.
Irene estuvo de acuerdo.
Lo importante era reconstruir la secuencia.
Montalvo había revisado la ficha anterior y señalado qué información debía dejar de aparecer en los instrumentos ordinarios.
Después se preparó una ficha sustituta.
Más tarde, la nueva referencia terminó incorporándose al inventario.
La operación no había ocurrido en un único momento.
Había sido un proceso administrativo.
Mauro miró las hojas.
—Entonces cuando decimos que Montalvo cambió la signatura estamos simplificando.
—Sí. La decisión fue suya, pero la ejecución fue compartida.
Aquello era más preciso.
También explicaba por qué, décadas después, resultaba tan difícil reconstruir la intención.
El motivo estaba en un documento.
La sustitución aparecía en otro.
Las versiones de trabajo conservaban pasos intermedios que el inventario final ya no mostraba.
Sebastián escribió:
DECISIÓN IDENTIFICADA — EJECUCIÓN DISTRIBUIDA — TRAZABILIDAD CONSERVADA EN DOCUMENTOS DIFERENTES
Mauro leyó.
—Y cuando esos documentos dejaron de consultarse juntos, se perdió el sentido.
—Se volvió mucho más difícil reconstruirlo.
Irene regresó a la ficha.
—Pero no imposible.
No.
Nadie había destruido las versiones anteriores.
Precisamente por eso las manos que alteraron el inventario habían dejado también las huellas necesarias para entender cómo lo hicieron.