El secreto de la Catedral Fortaleza Capítulo 39 La Sombra del Vigía se Mueve
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Capítulo 39 La Sombra del Vigía se Mueve

Mientras Oliver y Teresa trazaban su plan para rodear la Catedral, el móvil de Oliver vibró. Era un mensaje de un número desconocido, sin remitente.

—Es Pascual —dijo Teresa, sin dudarlo—. Es la única persona que sabe que la clave es el aljibe y que estamos fuera.

—Él es el Vigía de la Cruz Florida. Sabe que la "piedra ha hablado" y que el nuevo arquitecto sellará su secreto.

A las diez de la noche, regresaron al Parque de la Hoya, bajo los muros de la Alcazaba.

Pascual estaba esperando, inmóvil como una gárgola.

—Sabía que la luz rebotaría sobre la piedra de cierre, señor Roth —dijo Pascual, sin rodeos—. El Endoscopio fue un buen instrumento.

—¿Por qué nos está ayudando? —preguntó Oliver, al grano—. El Obispado nos ha echado. Usted es el guardián. ¿No debería detenernos?

Pascual miró hacia la alcazaba, que se alzaba en la noche.

—La Sabiduría fue sellada para protegerla de la destrucción.

Pero no para ser guardada por siempre. Mi linaje es el de la siembra, no el de la cosecha.

El tiempo se agota. La Iglesia quiere enterrar el secreto bajo una capa de cemento. Yo quiero que usted lo lea.

—¿Y qué debemos leer? —preguntó Teresa.

Pascual se acercó a Oliver y dibujó con la punta de su azada en la tierra: una espiral que comenzaba en el centro del dibujo y terminaba en el extremo.

—El aljibe tiene dos bocas. Una en el Claustro, sellada. La otra, una boca de llenado, está en la plaza campoamor, plaza donde está un bajorrelieve dedicado a San Valentín.