Capítulo 29 La Presión del Párroco
A primera hora de la mañana, Oliver recibió una llamada de Don Fernando. La voz del párroco era un látigo de ansiedad.
—Arquitecto Roth, la obra se detiene. El Obispado ha emitido una orden cautelar.
Oliver sintió un nudo en el estómago. —¿Una orden cautelar? ¿Por qué?
—Por su falta de concentración y su asociación inapropiada con la señorita Sanz.
El Obispo considera que está desviando su atención a temas ajenos a la estabilidad estructural.
Mañana llega un nuevo arquitecto de Sevilla para revisar el muro y su informe.
Y usted, señor Roth, debe entregar sus planos y abandonar la Catedral inmediatamente.
—Padre, la grieta es más grave de lo que cree. Hay problemas en el subsuelo que no tienen que ver con el rayo.
—Su opinión es irrelevante. Si quiere salvar su reputación, entregue todo y váyase a Madrid. Ahora.
El tiempo se había agotado. Ahora eran oficialmente intrusos en la catedral.