El riesgo de desearte (Los Hunt nº 3) Capítulo 12
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Capítulo 12

Logan

Después de la sorpresa de la mañana, todo volvió a la normalidad.

Emma corrió a su reunión, papá llevó a las gemelas y Jason, Sarah y Matt volvieron a sus despachos.

Con la mente preocupada por algunos contratos, el final del día llegó rápido.

Sería el gran día. Más que mi cumpleaños, sería el momento de contarles a los Hunt que la tercera generación estaba a punto de llegar — nada más y nada menos que con Emma como madre, lo que traería una serie de preguntas y bromas de mi familia, lo que sería difícil de manejar.

Entre los comentarios y mis pensamientos confusos sobre Emma y la paternidad, era el momento más complicado para ser el centro de atención de una fiesta familiar.

Logan Voy a contarlo, ¡deséame suerte!

Emma Buena suerte. ¡Van a flipar!

Logan Lo sé.

Emma Guarda cualquier dulce si no llego a tiempo, me muero de ganas.

Logan ¿Es algo de antojos de embarazo?

Emma Ni idea, pero estoy muy feliz de que, en lugar de vomitar, quiera comer tarta.

Logan Te veo más tarde, dientuda. ¡Cuida bien de nuestro bebé!

Emma Hasta luego, nariz de patata.

Aparqué frente a la casa de mis padres y mamá abrió la puerta en cuanto me vio a través de la ventana, dándome un abrazo fuerte.

El olor a lasaña perfumaba el ambiente y, como ya había tenido mi tarta de cumpleaños, nuestro postre sería un pudin de chocolate.

Era el dulce favorito de Emma, así que sabía que había tenido alguna influencia en el menú de la noche.

—Ahora que el cumpleañero ha llegado, ¿podemos cortar la lasaña?

—preguntó Matt sentado en su lugar en el sofá.

La mesa estaba puesta en el comedor y todos conversaban.

Solo faltábamos Emma y yo. Sarah, Matt, Jason y Vic ocupaban un sofá, mientras Blair, su marido Jack y mis padres estaban sentados en otro.

—¿Sin mí? Pensé que yo era el motivo de la celebración —pregunté, saludando a todos en la sala, que compartían una conversación amistosa. Aunque no ocurriera todas las semanas, nuestros eventos familiares eran divertidos.

—Lejos de mí no valorarte, hermano, pero ahora nos importa la lasaña —explicó Jason en su voz lúgubre y sonreí por la respuesta.

—Necesitamos esperar a Emma —anuncié. —Y antes de que llegue, necesito contaros algo. Podéis sentaros y prestar atención. Sé que haréis preguntas, así que es mejor que todos oigan de una vez.

—Qué frase tan misteriosa, hijo —comentó mi madre, e hice un gesto para que esperara, sabiendo que empezaría a hablar intentando adivinar lo que estaba pasando. La familia amaba este tipo de cosas. Amábamos apostar unos con otros.

—Vale, vamos allá... —suspiré y miré al techo, de pie, en medio de la sala y con el público siguiendo cada uno de mis movimientos. Viendo sus ojos expectantes, desistí de ser sutil,  registrando  las palabras según salían de mi boca. —Voy a tener un hijo.

—¿¡Qué?! —gritó Matt desde un lado.

—¿Cómo? —preguntó Sarah.

—¿Voy a ser abuela? —habló mi madre por encima de los dos.

—Hijo, creo que... —completó mi padre, e hice un gesto para que todos dejaran de hablar. Mi madre saltó sobre mí emocionada y me abrazó con fuerza, con lágrimas en los ojos.

—Mamá, ¡tranquila! —pedí, abrazándola y mirando a mis hermanos, cada uno en un estado de asombro diferente. Nadie sabía bien lo que estaba pasando.

—Ni siquiera sé por qué estoy llorando —dijo mi madre, secándose las lágrimas. —En realidad, claro que lo sé. Es mi primer nieto, ¡tengo que llorar!

—Por favor, dime que conoces a la madre... —pidió Jason con una sonrisa en los labios.

—Mamá, ¿está bien? —pregunté cuando empezó a sollozar en mi camiseta.

—Me he tomado unas copas de vino, pero eso no es importante. —Abrió y cerró la boca como si hubiera tenido una revelación, y dijo: —¿Y Emma? ¿Emma lo sabe? ¿Has dejado embarazada a una desconocida?

—Tu madre está pasando por un momento, hijo —anunció mi padre y se levantó, atrayendo a mi madre hacia sus brazos. —Aprovéchalo, porque hasta hace unos años, la noticia la habría irritado más que alegrado.

—Claro que sí, no quería que ninguno de mis hijos dejara embarazada a nadie durante la adolescencia. ¡Ahora están estupendos para darme nietos! Logan cumplió 30 años, ¿sabes? Es una edad estupenda para tener hijos —explicó. Sonreí a mi madre y al resto de la sala.

—¿Eso significa que Emma ya lo sabe? ¿Por eso no la esperamos? —preguntó Blair en un hilo de voz.

—Es muy buena pregunta, porque sí, lo sabe.

—Increíble —refunfuñó Matt. —¿Ella lo supo antes que sus hermanos?

—Como ella es la que está embarazada, fue la primera en saberlo. Antes que yo, incluso... —respondí con una sonrisa de medio lado, cuando Jason se levantó y vino hacia mí para darme un abrazo fuerte.

—Por fin —susurró solo para que yo lo oyera.

—No es exactamente así... no fue planeado —confesé, y todos los ojos me miraron desde sus posiciones.

—¿Fue un accidente? ¿Estáis juntos? —preguntó Sarah.

—¿Dónde está Emma? —preguntó Blair, siguiendo la conversación como un partido de tenis, pasando la mirada de uno a otro.

—Emma llegará más tarde. Presta atención, B —afirmó Vic para su hermana, poniendo la mano en la barbilla y observándonos como si fuera una obra de teatro interesantísima.

—¿Cómo que «un accidente»? ¿Os acostasteis accidentalmente el uno con el otro? —preguntó Matt.

—¡Matt! —gritó mamá.

—¡Ah, vamos! Dormí años pegado a la habitación de vosotros dos, mamá.

Podíais ser bastante escandalosos cuando queríais.

Solo mi psicóloga sabe mi sufrimiento por mis padres follando como conejos...

—completó Matt, y me reí por la confusión de mi familia.

Mamá y papá bajaron la cabeza avergonzados, pero la pose no duró ni medio segundo.

—¿Accidentes significa sin preservativo? ¿A esta edad tener esta conversación, Logan? ¿En serio? El mundo tiene enfermedades, ETS, ¡por el amor de Dios! —continuó papá.

—¿Y ahora qué? ¿Quiere ser madre soltera? —preguntó Sarah al mismo tiempo que papá, ayudándome a ignorar los comentarios sobre ETS.

—Vamos a hacerlo juntos, pero no somos una pareja.

Pasó, vamos a criar a nuestro hijo, pero es eso.

Y ella llega en un momento, así que sin muchas reacciones fuertes, ¿vale?

—informé y miré a mis padres, que claramente parecían alterados por el vino que habían tomado antes de la cena.

—Por cierto, ¿por qué estábais así antes de que llegáramos?

—En realidad, robaste las noticias de la noche, hijo.

—Estaba compartiendo una botella de vino con tu padre antes de que llegarais, porque decidimos una cosa —anunció mamá.

—He decidido vender la casa —dijo papá.

—¿Por qué? —pregunté, mirando a ambos, que se sentaron de nuevo de la mano, mamá aún con lágrimas en los ojos.

—Porque es una casa gigante para una pareja mayor. Queremos viajar más, y esta casa no es el mejor arreglo.

—¿Por qué ahora?

—¿Por qué no ahora? No voy a ser más joven y quiero aprovechar cada momento con tu madre, incluso cuando se pone toda emocionada por tener un nieto.

—Y tener un nieto va a cambiar un poco nuestros planes, ¿verdad, James? No es como si os abandonáramos aquí y huyéramos a una isla desierta.

—Me gustaría, querida.

—A mí también —mamá me miró. —¿De cuántos meses está Emma?

—Aún faltan algunos análisis para confirmar, pero alrededor de dos.

—Podemos volver en seis meses, para no perder el nacimiento. ¿Tenemos un plan, James? —preguntó mi madre, y miré a los dos.

—¿Ya tenéis viaje programado?

—Vamos a empezar por un crucero, pero aún no habíamos definido los detalles. Las cosas están cambiando rápido en esta familia.

Sonó el timbre y todos se levantaron sin gracia mientras iba a abrir la puerta.

La noticia los había tomado por sorpresa, tiempo suficiente para no tener apuestas, pero sabía que era cuestión de tiempo.

Todos ellos seguían inconformes por no haber empezado a salir en el año en que cada uno apostó, y necesitaban una nueva diversión sobre Emms y yo.

Encontré a Emma con ropa de trabajo en el exterior y sonreí con una mueca, intentando demostrar que todo estaba bien. Iba a preguntarme algo cuando mi madre apareció detrás de nosotros dos.

—¡Querida! ¡Logan ya nos lo ha contado! ¡Estamos tan, tan felices! —dijo mi madre, abrazando a Emma con fuerza hasta dejarla sin aire.

—No asfixies a Emma, Ava —dijo mi padre desde el sofá.

—Señor y señora Larson, yo...

—¡Oh, querida! Vas a darme mi primer nieto, estoy tan emocionada...

—Allá vamos otra vez —murmuré bajo y puse mi mano en la espalda de Emma, haciéndola entrar en la sala para enfrentar el tribunal de mi familia.

—¿Cómo estás? —preguntó Blair, sonriendo a Emma.

—¿Sin náuseas matutinas? —dijo Vic, al mismo tiempo que su hermana.

—¿Ya se nota que se mueve?

—No seas idiota, Jason, tiene pocos meses... —corrigió Matt a mi hermano mayor. —No es así.

—¡Estás estupenda, Emma! —elogió Sarah.

Aunque curiosos, todas las preguntas hechas al mismo tiempo solo nos confundían. Emma los observaba medio asustada, mientras todos los ojos miraban con expectativa. Emma buscó mi mano a ciegas y apretó con fuerza, sin saber por dónde empezar.

—¿Podéis parar todos? —pedí, elevando mi voz. —Tenéis curiosidad, pero Emma necesita alimentarse, y podéis hacer las preguntas finalmente mientras coméis la lasaña, ¿qué tal?

—Es parecido a ti, querido. Apostaría mis fichas a que Logan sería más relajado y Jason, el controlador... —murmuró mamá en un intento de no hacernos oírla, y fallando miserablemente.

—Nadie cuenta nunca conmigo —refunfuñó Matt.

—Eres irritante, ya lo decidimos antes. Pero volviendo a Emma... —continué, pero ninguno de ellos me oyó, siguiendo disparando preguntas.