II
A kilómetros de allí, en la planta noventa de la torre corporativa, el Magnate Digital contemplaba los perfiles psicológicos de los miembros del grupo proyectados sobre una pantalla holográfica.
Se detuvo frente a los rostros de Mateo, Laura, Olympe, Tomás e Hipatia.
—Los tiranos antiguos creían que los hombres podían doblegarse mediante el miedo —dijo.
Observó las imágenes suspendidas sobre el panel.
—Se equivocaban.
Paseó la mirada por cada perfil.
—Nadie traiciona sus principios por maldad. Lo hace cuando alguien le ofrece exactamente aquello que lleva años necesitando.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Desplegad los protocolos de oferta personalizada.