El pacto matrimonial (Multimillonarios Hawthorne) Capítulo 14
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Capítulo 14

Elvira

LOS DÍAS SIGUIENTES A la revelación fueron caóticos.

La gente venía a nuestro departamento a felicitarnos, pero era obvio que las visitas eran para husmear los últimos cotilleos.

Alguien había enviado una queja a Recursos Humanos sobre nosotros; yo apostaba a que había sido Wyatt, y recibimos una visita de la responsable de RR.

HH. Pero tal como Levi había dicho, dado que él no era mi profesor supervisor, no había ningún problema con nuestra relación.

Aunque ella le había lanzado una mirada de soslayo y nos había hecho ver un vídeo sobre acoso laboral.

Tuve que ponerme el anillo de boda otra vez, porque habría resultado sospechoso no llevarlo. Y menos mal que lo hice, porque cuando fui a la sala de descanso una mañana, varios colegas quisieron verlo.

—Es precioso —dijo una profesora adjunta del departamento de antropología mientras inclinaba mi dedo anular para que el diamante captara la luz de los fluorescentes—. Es justo lo que esperaría ver en alguien como tú.

Alcé las cejas hacia Jess, que estaba en la esquina de la sala tomándose su tiempo para preparar un té.

Todos querían saber cuánto tiempo llevábamos saliendo Levi y yo, cuándo había empezado todo, y si íbamos a ir de luna de miel. Cuando dije que no me apetecía respecto a esto último, el grupo estalló.

—¡No seas sosa!

—¡Si él tiene dinero de sobra!

—Si yo fuera tú, querría tener a ese pedazo de hombre para mí sola al menos un mes.

Después de eso, les dije que no estábamos seguros de adónde ir y que lo estábamos pensando.

El grupo acabó dispersándose, y Jess y yo nos quedamos solas.

Había mucho que quería decirle. Pero antes de que pudiéramos hablar, entró Levi con una taza vacía colgando del pulgar.

Algo brilló en su mano. También llevaba el anillo.

No sé por qué eso hizo que el corazón me diera un vuelco.

—Perdón por airear vuestros secretos —le dijo Jess con una sonrisa de disculpa.

Resoplé.

—¿A él le pides perdón y a mí no?

—Sí, pero estaba intentando salvarte, así que...

—¡No me lo puedo creer!

Hizo una mueca y se retorció las manos.

—Míralo por el lado bueno. Ahora todo está al descubierto y no tenéis que besaros a escondidas detrás de una columna.

—¡Precisamente intentábamos que no se supiera! —Me volví hacia Levi—. ¡Díselo!

Levi se acercó tranquilamente a la cafetera, pulsó el botón del capuchino y observó cómo la máquina le servía el café.

—No me importa.

Parpadeé.

—Perdona, ¿cómo que no te importa?

Jess aprovechó que mi atención se había desviado momentáneamente hacia Levi para huir. Se escabulló y me dejó a solas con él.

—Tú eras el que estaba tan empeñado en que esto fuera un secreto.

El café terminó de salir. Cogió la taza y le dio un largo sorbo.

—Ya no creo que sea necesario. Por cierto, ese anillo te queda bien.

Pasó junto a mí y lo seguí, olvidando mi bebida, la verdadera razón por la que había ido a la sala de descanso.

Lo alcancé; sus largas zancadas me obligaban a medio correr a su lado.

—¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Me miró y aminoró el paso.

—Nada. Estaba cansado de no reclamar lo que es mío.

—¿Lo que es tuyo? Para empezar, ha pasado una semana, y además, no soy tuya.

Se detuvo y casi choqué con él.

—Eso es porque, uno, soy impaciente, y dos...

De repente, su mano se deslizó alrededor de mi cintura, pillándome tan desprevenida que me dejé abrazar. Estaba a punto de apartarme cuando vi pasar a dos personas.

—No quedaría bien que vieran a una pareja de recién casados discutiendo en público.

—¿Eso es el dos?

Inclinó la cabeza hacia mí. Percibí en su aliento una mezcla de café y un leve toque de menta.

—No. El dos es que siempre has sido mía, pero nunca te he reclamado. Ahora sí.

Justo cuando estaba segura de que iba a besarme en público, se echó hacia atrás, me soltó y echó a andar. Lo seguí, intentando descifrar sus palabras. Mía . ¿Qué demonios quería decir con eso?

Pero parecía que cualquier conversación personal tendría que esperar, porque justo cuando estaba a punto de preguntarle, vimos al decano junto al despacho de Levi.

Levi aminoró el paso y lo alcancé. Cuando llegamos, íbamos a la par.

El profesor Thompson sonrió ampliamente y dio una palmada en el hombro de Levi.

Estaba a punto de dirigirme a mi despacho cuando Thompson me detuvo también.

—No, no. No te vayas. Quiero hablar con los dos.

Levi y yo intercambiamos una mirada. Después de la visita de RR.

HH., me esperaba una del decano. Pero el profesor Thompson no parecía preocupado.

Entró en el despacho de Levi como si fuera el suyo, pero cuando se volvió para mirarnos mientras entrábamos, pareció cederle el paso a Levi y dejarle ocupar su silla.

—Estaba pensando —dijo el profesor Thompson, apoyándose en la silla de visitas mientras su mirada iba de Levi a mí—. Ahora que vosotros dos sois pareja... Por cierto, ¿puedo decir que siempre supe que había algo entre vosotros?

Le lanzó una sonrisa traviesa a Levi.

—Ella sabía disimular, pero tú no. Por cómo la mirabas, era evidente para cualquiera. En fin.

Dio una palmada.

—Ahora que estáis casados, quería invitaros a nuestro retiro anual de parejas. Es algo que el profesorado lleva haciendo años. Décadas, incluso. Quería que vinierais. Es una divertida aventura histórica que a frikis como vosotros os encantaría. Estaría bien tener sangre joven de la que alimentarse.

La sala quedó en silencio mientras Levi y yo intercambiábamos miradas de desconcierto.

—¿Lo pilláis? —añadió el profesor Thompson—. Sangre joven.

Nos señaló.

—¿Vampiro?

Y luego se señaló a sí mismo.

—Oh —dije y solté mi mejor risa falsa. Levi permaneció en silencio. ¿Es que no podía reírle las gracias a su jefe? Aunque supongo que no quería darle pie a pensar que iríamos al retiro.

—Si necesita sangre fresca, nos ofrecemos como sacrificios —dijo Levi. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Se había vuelto loco? No quería pasar tiempo con un puñado de vejestorios en un retiro histórico de parejas, fuera lo que fuera eso—. Siempre que ella quiera, claro. ¿Qué dices, cariño?

¿Quería que decidiera yo? Busqué una excusa, pero no se me ocurrió ninguna lo suficientemente convincente ni que evitara que el decano nos diera la tabarra eternamente por negarnos. Era un hombre al que costaba decirle que no, y si cometías el error de hacerlo, no te lo perdonaba jamás.

—Claro —me oí decir—. Me encantaría.

—¡Fantástico! —volvió a aplaudir—. ¡Le diré a Suzie que os añada al chat del grupo!

Dio unos pasos hacia la puerta y, antes de salir, dijo:

—No os arrepentiréis.

Cuando se fue, Levi me fulminó con la mirada.

—¡Se suponía que ibas a decir que no! Ese hombre lleva tiempo intentando que me apunte a uno de sus ridículos retiros y conferencias.

¿Que se suponía que debía? ¡Menudo morro! —Bueno, podrías haberme avisado, cariño . No sabía cómo decir que no. ¿Y por qué no dijiste tú nada?

Suspiró.

—Porque ya lo he rechazado demasiadas veces.

—¿Y qué le pasa a ese tío? ¿Por qué quiere pasar tanto tiempo contigo?

Levi se dejó caer en su silla.

—No es que quiera pasar tiempo conmigo, lo que quiere es el dinero de mi familia. Quiere becas de investigación y cree que si consigue que sea su amigo, mi hermano soltará la pasta.

Me crucé de brazos.

—Ya que ahora tienes acceso a tu fondo fiduciario, ¿por qué no le sueltas algo de pasta y te lo quitas de encima?

—No es tan fácil como lo pintas.

Levi se frotó la frente y soltó una maldición. De verdad que no quería ir a ese retiro. Podría haberme dado pena si no me hubiera echado la culpa.

—Siempre puedo inventarme una enfermedad —dije, buscando una excusa—. Le decimos que me puse mala cerca de la fecha y cancelamos. Pan comido.

Arqueó las cejas.

—¿Pan comido?

—Sí.

—Pareces un personaje de una película de los años cuarenta.

—Que te jodan. Di que te gusta mi idea como haría una persona normal y dame las gracias.

—El problema es que no creo que podamos. Sospechará. Ya he usado esa excusa varias veces.

—Oh.

Mierda, estábamos jodidos.

—Lo sé —respondió Levi, como si pudiera leerme la mente. Se recostó en la silla y cruzó las manos detrás de la cabeza—. O sea, es solo un fin de semana. ¿Qué puede pasar en dos días?