El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 54
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Capítulo 54

Nota añadida por el mazmorrero Priestly. Decimocuarta edición.

Apuñalar, apuñalar, apuñalar. Es lo único que hago.

Son los últimos días de la Guerra de Facciones y está claro que los orcos saldrán victoriosos.

También está claro que el ejército al que me he alistado morirá luchando contra esas bestias.

Y también que yo moriré mañana. La brutalidad y el sadismo del Imperio Calavera no tiene parangón.

¿De verdad alguien se cree que están actuando?

¿Cómo pueden sus ciudadanos ver algo así y no alzarse contra ellos tras ver el tipo de personas que son sus líderes?

Pronto me enfrentaré a ellos en el campo de batalla.

Mañana por la mañana, los osgos marcharán.

Varios de los mazmorreros esclavizados y alistados de mi pelotón escaparán durante la noche y se esconderán en el bosque, pero me temo que acabarán muertos como los demás.

Apuñalar, apuñalar, apuñalar. No quiero volver a la ciudad.

Ese sueño tan maravilloso. Ese lugar que es una canción.

Estoy aterrorizado. Pierdo la cordura. ¿Ese lugar tan bello destruido?

No puedo partir con los ojos cerrados. Los orcos nos superan en número y son brutales, mientras que los osgos solo saben reír.

Los he oído preguntándose en voz alta si los dioses verán el enfrentamiento, el baño de sangre.

Es lo que pasa aquí. Los dioses son conscientes cuando las pérdidas son devastadoras.

Se unen a la refriega. Es la prueba de que, en realidad, estamos del todo solos.

Mi pueblo ha desaparecido. Solo quedamos trescientos y éramos millones.

Y ellos, los verdaderos dioses, ¿no han intervenido?

No. No. No es más que otra prueba innegable de que estamos solos.

Apuñalar. Apuñalar. Apuñalar.

Espero oír música cuando me llegue la hora.

Nota añadida por el mazmorrero Drakea. Vigesimosegunda edición.

Esa era la penúltima entrada de Priestly. Hazte un favor. No leas la última. No llega a la batalla una vez ve lo que le ha ocurrido a Larracos. Y eso es todo lo que necesitas saber.

Que les den a todos.

E LLE : Tienes que solucionarlo tú. Ella tiene complejo de mártir y no va a querer luchar contra nadie. Es una buena niña. La mejor persona que he conocido. Y la necesitamos. No le permitas abandonar. No le permitas sacrificarse.

C ARL : Haré todo lo que esté en mi mano. Tú ten cuidado también. ¿Sabes contra quién te enfrentas?

E LLE : Aún no.

No dejamos de rebotar sobre baches a medida que avanzábamos por la oscuridad de la noche.

Íbamos irritantemente lentos, siempre vigilantes.

Samantha estaba sentada frente a mí, aullando de placer a pesar de la escasa velocidad.

Oí sus gritos de felicidad por encima del rugido del motor.

Empezó a llover de nuevo, lo que hizo que mi visibilidad se redujese demasiado.

Llegamos pronto a la costa y luego giramos al este hacia la iglesia.

Frente a mí, Dónut y Mongo se detuvieron con brusquedad y yo detuve la moto. La gata gritó algo y apagué el motor. Eran casi las cinco de la mañana, pero aún no había ni la más mínima luz. El sol no iba a salir hasta dentro de unas horas.

—En serio, Carl. ¿Cómo quieres que pillemos a alguien por sorpresa si vas en esa cosa? Llamarás la atención de todos los monstruos del país. Hay muchos puntos rojos ahí delante. Y también muchas equis. Estoy segura de que nos han oído hasta los muertos.

—A mí me gusta —dijo Samantha—. Las vibraciones me hacen cosquillas.

Tenía una especie de polilla negra y roja aplastada contra la cara húmeda y se la quité en ese momento. Ella me arrancó el insecto de la mano de un mordisco y empezó a masticarlo con estruendo.

Dónut tenía algo de razón sobre el ruido del vehículo, por lo que quité a Samantha del manillar y la dejé caer al suelo.

Ella gruñó y empezó a rodar a mi alrededor mientras hacía ruidos de motor y seguía masticando la polilla.

La cabeza de la muñeca hinchable estaba llena de energía, más de lo habitual.

Agarré en peso la moto y me la guardé en el inventario.

Nos encontrábamos a unos ocho kilómetros de la salida de sor Inés y aún no había ni rastro de ella.

Es muy probable que no tuviese un vehículo, por lo que iba a tardar un día o dos en llegar.

O eso esperaba. Al menos seguía con vida.

Aún la tenía en el chat, pero no sabía si me iba a llegar una notificación o no cuando bajase por las escaleras.

Quan había dejado unas pocas trampas de clavos de bajo nivel y una alarma silenciosa cerca de la puerta, e Imani las había desactivado con facilidad. Ella se había quedado en la estancia segura, sentada allí con la puerta abierta para vigilar la salida.

—¿Has oído eso? —preguntó Dónut, que ladeó la cabeza a pesar de la lluvia—. Suena como si alguien estuviese cantando, como un grupo de focas monje cantando. Carl, ¿crees que han ganado la guerra contra los cangrejos? Raúl se va a poner muy triste.

Me quedé escuchando. Y sí, lo oí en la distancia, muy bajo debido a la lluvia. Sonaba como uno de esos discos de cantos gregorianos que Bea solía ponerse cuando hacía yoga. Estaban muy lejos.

—No nos ha llegado una actualización de la misión de la Sopa de Pescado, por lo que no lo creo. Deberíamos ver qué está pasando antes de acercarnos. —Saqué la xistera y también le puse la extensión para lanzar cabezas, que hizo clic al acoplarse—. Samantha, misión de reconocimiento.

—Vamos allá —dijo al tiempo que saltaba por los aires y flotaba directamente hacia el artilugio. Empezó a temblar—. ¡Lánzame! ¡Lánzame, Carl!

—Vale. No hagas nada. No te metas en peleas. Limítate a decirnos qué es lo que ves y luego te haré volver. Y, de verdad, no traigas nada de vuelta contigo.

—¡Entendido, jefe! —dije.

Eché el brazo hacia atrás y la lancé intentando apuntar hacia la costa. Si me pasaba, era probable que terminase en el vientre de una ballena, por lo que tenía que tener cuidado.

—¡Mira, Carl! ¡Está brillando! —dijo Dónut, que había alzado la vista para ver a Samantha volando.

—Es lo mismo que en el sexto piso —dije mientras la veía trazar un arco por el cielo—. Se está volviendo más fuerte a medida que pasa el tiempo. Después de la Mascarada del Carnicero, salió volando y volvió a la estancia segura por su cuenta. Pero, cuando empezó este piso, apenas podía rodar.

—Dice que es la diosa del amor no correspondido —explicó Dónut—.

Quizá se vuelva más fuerte cada vez que alguien le pide salir a otra persona y lo rechazan.

—Soltó un grito ahogado—. O quizá cada vez que ella le pide salir a alguien y la rechazan.

Siempre le está tirando los tejos a Louis, pero él le tiene miedo.

Y no dejaba de hablar sobre un tipo llamado Charles con el que estaba saliendo hace poco, pero rompieron.

—Dónut bajó la voz hasta quedarse susurrando prácticamente—. Al parecer mojaron y todo.

—Charles era un camarero del club Desperado. Está muerto.

—¿Qué? ¿El tejón de piso intermedio? Oh, no. ¡Me caía bien! ¡No sabía que había muerto! ¡Una vez me hizo un Dirty Shirley sin alcohol! Madre mía. Espero que se lavase las manos antes de prepararlo.

—Eso se llama Shirley Temple, y sí, murió durante el caos que terminó por obligar a cerrar el club.

Empiezo a pensar que quizá Samantha se vuelve más poderosa cada vez que alguien muere.

—Miré hacia el norte, pero ella ya había aterrizado en la playa—.

Si es el caso, tenemos que tener cuidado con ella en el siguiente piso.

Si dejamos que se meta en el cuerpo de la madre de Signet, me temo que va a terminar siendo muy fuerte y no la podremos controlar.

S AMANTHA : AQUÍ ESTÁN PASANDO MUCHAS COSAS. Y NO TENGO NI IDEA DE CÓMO DESCRIBIRLO.

C ARL : Inténtalo.

S AMANTHA : VALE. PERO ES ASQUEROSO Y DA MIEDO. ES COMO UNA FIESTA EN CASA DE YARILO ANTES DE QUE CAYESE EN LA NADA, PERO CON MUCHO MENOS SEXO EXTRAÑO. ES LA MEJOR DESCRIPCIÓN QUE SE ME OCURRE.

C ARL : Joder, eso no es una descripción. ¿Qué ves, exactamente?

S AMANTHA : Y TAMBIÉN HUELE PEOR. Y NO HAY CATERING. YARILO NUNCA TUVO UN CATERING PARA TIRAR COHETES, Y TODO EL MUNDO SABE QUE LAS FIESTAS DEPENDEN DE LA COMIDA. AUNQUE MONTES UNA ORGÍA TIENES QUE TENER DISPONIBLE ALGO DE PROTEÍNA.

D ÓNUT : ESO ES UNA GRAN VERDAD. CUANDO CARL INVITABA A SUS AMIGOS A JUGAR A LOS VIDEOJUEGOS, SOLO TENÍA CERVEZA, PALITOS DE PRETZEL Y GALLETITAS SALADAS. LA VERDAD ES QUE ERA UN HORROR.

S AMANTHA : ES HORRIBLE. NORMAL QUE VENERE A EMBERUS. SUS FIESTAS SIEMPRE FUERON UNA MIERDA. LAS DE HELLIK ERAN MUCHO MEJORES. SIEMPRE TENÍA CANAPÉS.

D ÓNUT : ESO SUENA DELICIOSO.

C ARL : Samantha, joder. Tenemos prisa. Cuéntanos qué ves.

S AMANTHA : HAY UNA CRIATURA MARINA GIGANTE PARECIDA A UNA SERPIENTE QUE HA QUEDADO VARADA EN LA ORILLA.

ES UNA SERPIENTE DE AGUA DULCE, PERO ¿QUÉ HACÍA EN EL OCÉANO?

ES ENORME Y ESTÁ ENROSCADA. TIENE VARIAS CRÍAS DE FOCA Y CANGREJO ENCIMA Y ESTOY SEGURA DE QUE SON ZOMBIS.

LAS CRÍAS SON ADORABLES. HAY VARIAS FOCAS Y CANGREJOS MÁS ALREDEDOR Y ESOS NO SON MUERTOS VIVIENTES.

LAS FOCAS QUE NO SON ZOMBIS ESTÁN CANTANDO Y LOS CANGREJOS BAILAN ALREDEDOR DE LA SERPIENTE.

ES RARÍSIMO. ¿ESTARÁN ENSAYANDO PARA UN NÚMERO MUSICAL?

NO SÉ QUÉ ESTÁ PASANDO NI POR QUÉ. NADIE LUCHA, PERO PARECE COMO SI LO HUBIESEN ESTADO HACIENDO HACE POCO.

TAMBIÉN HAY MUCHOS CADÁVERES POR TODAS PARTES.

Y ESTO ESTÁ LLENO DE VÍSCERAS DE FOCA Y DE CANGREJO.

Y PECES. PECES ZOMBI QUE ALETEAN EN EL SUELO.

CREO QUE LAS GAVIOTAS TAMBIÉN SON ZOMBIS.

AH, AH. Y EL OCÉANO ESTÁ TEÑIDO DE ROJO Y LLENO DE ESPUMA.

—Madre mía —murmuré.

C ARL : Espera. ¿La serpiente marina gigante también es un muerto viviente?

—Carl, ¿has entendido algo de lo que ha dicho? Entonces ¿hay más zombis? Parece una escena de una película de Bollywood. ¿Por qué cantan y bailan? ¡Es ridículo!