El Nombre Borrado (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo II) CAPÍTULO 30 Clara encuentra la prueba en la piedra
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CAPÍTULO 30 Clara encuentra la prueba en la piedra

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Clara Montalvo no volvió a la tumba para averiguar quién había estado enterrado allí.

Eso ya estaba resuelto.

Tampoco necesitaba leer otra vez la inscripción oculta.

La piedra había hablado suficiente.

Esta vez buscaba una fecha.

No una fecha escrita.

Una fecha material.

Adrián Valcárcel la observó mientras ordenaba imágenes de la intervención anterior y fotografías de detalle tomadas durante la restauración.

—¿Qué necesitas exactamente?

—Saber cuándo se rehízo el campo visible.

No podían obtener un año exacto únicamente a partir de la piedra.

Sí podían acotar una fase.

Martín Arce tenía al lado la cronología documental.

Las instrucciones para no desarrollar la línea de Fernando.

La aparición de la relación breve.

Las genealogías vinculadas con Cuéllar.

Las primeras versiones donde la rama dejaba de extenderse.

Todo ocurría dentro de un intervalo relativamente estrecho.

Si la reforma funeraria pertenecía al mismo período, aquello no probaría una orden conjunta.

Pero demostraría que las transformaciones documental y material eran contemporáneas.

Clara amplió una de las fotografías.

El marco posterior que rodeaba la inscripción visible había ocultado parte del texto antiguo.

También sabían que la losa había sido levantada y recolocada.

Lo nuevo estaba en la cama de asiento.

Había dos fases.

La primera correspondía al apoyo antiguo de la pieza.

La segunda pertenecía a una reposición vinculada con la reforma del borde.

Clara había pedido comparar aquella intervención con otras obras fechadas dentro de la misma capilla.

No mediante nuevas extracciones.

Utilizando fotografías técnicas y análisis conservados de actuaciones previamente estudiadas.

Las cuentas de aquella época registraban reparaciones de pavimento, movimientos de losas y trabajos de cantería dentro del mismo conjunto.

La primera coincidencia apareció en el árido.

Después en la textura del mortero.

También existía una carga calcárea que no aparecía en reparaciones posteriores.

Clara mantuvo la prudencia.

No podía afirmar que procediera del mismo lote.

Sí que era compatible con una misma fase constructiva.

Martín dio el intervalo documental.

Coincidía casi por completo con los años en que empezaban las instrucciones destinadas a reducir la genealogía.

No era una coincidencia vaga de siglo.

Era una convergencia de período.

Clara todavía no se conformó.

Quería comparar las huellas de intervención.

No para identificar al cantero.

Para determinar si la técnica empleada en la tumba pertenecía a la misma campaña.

Las marcas de cincel del campo rehecho podían compararse con las de otras piedras trabajadas en la capilla durante aquel intervalo.

Si la coincidencia se mantenía, la cronología sería mucho más sólida.