Él no debió enamorarse de ella CAPÍTULO 8
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CAPÍTULO 8

LA NOCHE DEL DISPARO

Todo ocurrió en cuestión de segundos.

Un disparo.

Gritos.

Vidrios rompiéndose.

Adrián cayó al suelo.

—¡ADRIÁN!

Corrí hacia él.

Había sangre.

Demasiada.

—Mírame —susurré.

Sus ojos se abrieron lentamente.

—Te dije…

Tosió.

—…que eras peligrosa.

Lloré.

—No hables.

Sonrió débilmente.

—Y aun así…

Sus ojos se cerraron.

—…me enamoré de ti.