El Jardín: Invasión (El Exterminador 1) Capítulo XIX Cenizas y esperanzas.
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Capítulo XIX Cenizas y esperanzas.

Entre las ruinas humeantes y la ceniza que cubría las calles, el pueblo respiraba con dificultad, pero no con derrota.

Frantxo, Álvaro y Arrasate caminaron por las calles devastadas, encontrando a vecinos que, aunque cansados y heridos, mantenían la mirada firme.

La batalla había dejado marcas, pero también semillas de esperanza.

“Esto no se acaba aquí, ni con fuego ni con miedo,” dijo Frantxo, recogiendo una piedra cubierta de polvo. Las palabras parecían resonar con fuerza, un mantra para los que quedaban. La fe en Santiago, la fuerza del pueblo y el apoyo mutuo eran ahora las armas más poderosas que tenían.

En el poli-funcional, un grupo de mujeres preparaba comida y atendía a los heridos, mientras los hombres reforzaban las defensas y reparaban barricadas. La vida seguía, persistente y desafiante, en medio de la devastación.

Frantxo sintió que, a pesar de todo, aquella era la verdadera batalla: no solo contra las criaturas, sino contra el miedo, la desesperanza y el abandono. En la ceniza, había una chispa que mantenía vivo al Jardín, y esa chispa era la esperanza.