Capítulo XIII Bajo tierra.
La exploración en la madriguera trajo pérdidas. No todos regresaron. El silencio se hizo pesado cuando el grupo entró en las entrañas de la tierra, buscando la fuente de la invasión. Los pasillos eran estrechos y el aire denso, y la sensación de que algo los acechaba aumentaba con cada sombra.
Frantxo sintió el frío de la muerte rozar su nuca cuando vio caer a uno de sus compañeros, atrapado y desaparecido en la oscuridad.
“No podemos perder más gente”, pensó con rabia y tristeza.
La lucha ya no era solo contra los bichos arriba, sino también contra la desesperación y el miedo en sus corazones.
Las paredes rezumaban humedad y un olor nauseabundo que parecía impregnado de vida y muerte. Cada rincón ocultaba secretos y trampas invisibles que desafiaban su valentía.
Sin embargo, en medio de la oscuridad, encontraron indicios que revelaban que la invasión era solo el comienzo, y que fuerzas mayores y más oscuras estaban en juego. El verdadero horror estaba aún por descubrir.