El Infierno en el Paraíso 8 #2
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8 #2

Lo despido al no sentirme capaz de disimular por más tiempo mi tortura, el dolor en el hombro es una constante y comienza a extenderse por mi pecho.

Al tocar en la habitación de Paty no responde, quiero verla, pero no me siento capaz de mantener una conversación en este momento, necesito una pastilla y recostarme, así que me doy media vuelta y me pierdo en mi habitación.

PATY

Toca a la puerta, espero a que entre como siempre, pero no lo hace, mejor… ¡¡imbécil!!

No me aguanto la curiosidad y me asomo al pasillo, Frankco está a unos pasos de su puerta, nuestras miradas se cruzan y le permito el acceso a mi habitación.

Frankco: La necesita.

Paty: ¿Estás loco? ¿No escuchaste lo que hizo?

Frankco: No hizo nada nuevo.

Paty: Por Dios, Frankco, ¿quieres por una vez dejar de defenderlo?, el tipo se fue de aquí deprimido por la pérdida de un ser querido y terminó acostándose con la hija de ese señor, ¡¡con su amiga!! ¿Cómo demonios pudieron hacer eso?

Frankco: Yo no soy quién para juzgar, entiendo que para usted es difícil, pero recuerde que todos lidiamos con nuestras emociones de diferentes formas y ya sabemos cómo lo hace el Sr. Grandchester.

Paty: Sí, tirándose a quien se le ponga enfrente.

Frankco: Usted lo aceptó así.

Paty: Sí, lo sé, lo sé, pero… no es fácil.

Frankco: Dereck práctica taekwondo, lo golpeó con fuerza, necesita que le quiten ese vendaje y le ponga la pomada, ya debió tomarse la pastilla.

Recuerdo su rostro de dolor al caer, mi Sr…

Paty: ¿Por qué no lo haces tú?

Frankco: Porque no me necesita a mí.

Sin importar lo enojada que esté, tiene razón.

Toco a su puerta, entro y está recostado a media luz sujetándose el hombro.

En silencio tomo la pomada y me observa con el ceño fruncido tratando de ocultar el dolor sin éxito, me siento a su lado, quitándole uno a uno los botones de la camisa mientras sufre los espasmos por el malestar, me parte el alma verlo sufrir.

Lo ayudo a incorporarse, suelta un jadeo al tiempo que recarga la barbilla en mi hombro y lo abrazo para ayudarlo a sostenerse.

Lo despojo de la camisa y el vendaje, su hombro está inflamado en la parte posterior donde Dereck lo golpeó. Le pongo la pomada y tomo una nueva venda para colocarla, pero me sujeta la mano negando con la cabeza.

Terry: ¿Me ayudas con las almohadas? (Musita con dificultad. Tomo un par y las ajusto para que se pueda recargar, lo hace con las facciones contraídas).

Paty: ¿Necesita algo más?

Terry: A ti. (Responde tomándome de la mano, con mirada suplicante).

Paty: No entró a mi habitación.

Terry: No respondiste, asumí que no querías verme.

Paty: Eso nunca le ha importado. (Esboza una sonrisa, pero el dolor no lo deja resplandecer).

Terry: Necesitaba descansar antes de mi segundo combate del día. (Ese comentario aligera la tensión, llevo mi mano a su pecho). Escucha, lo que pasó…

Paty: Por favor, Sr., ¿qué me va a decir?, ¿que fue solo sexo?, ¿que a la que quiere es a mí?, ¡su padre acababa de morir! ¿Quién piensa en sexo en un momento como ese?

Terry: No se piensa en sexo, se piensa en no sentir, tal vez no debió pasar, no obstante, en ese momento ella lo necesitaba y yo…

Yo tenía dolor y… Sé que no es excusa, sin embargo, te aseguro que no volveré a tocarla, por Dereck, por ella, pero sobre todo por ti, nena.

No la tomes a mal, Sofi es una dama, no tenía idea de nosotros y si no lo hubiera visto con sus propios ojos y yo se lo hubiera asegurado como lo hice, seguramente no creería que tengo una pareja.

Paty: Preferiría no tener que verla más.

Terry: Dale una oportunidad, estoy seguro de que podrían ser buenas amigas.

Paty: ¡¡No!!, está pidiendo demasiado.

Terry: Vamos, nena, ella no sabía que existías.

Paty: Porque usted no se lo dijo.

Terry: Porque no era el momento, pero ahora lo sabe y estoy seguro de que se mantendrá al margen.

Hace un gesto de dolor y reprimo mis objeciones, el corazón se me contrae cada vez que lo veo sufrir, necesita descansar y esta conversación no ayuda.

Paty: Después vemos eso, ahora descanse.

Asiente con los ojos cerrados y el ceño fruncido, lleva mis nudillos a sus labios para besarlos.

Terry: ¿Te quedas?

Paty: No pensaba irme a ningún lado.

Me encuentro arreglándome mientras maldigo y refunfuño… ¿¿¿Cómo logró convencerme de ir a cenar con todos sus amigos??? Es que a ese hombre no le puedo negar nada y menos cuando se pone todo lindo y juguetón.

Cuando bajo las escaleras, es inefable lo magnético de su mirada, una sensación cálida recorre mi cuerpo al verlo esperarme, su perfume me inunda y doy pasos entre estúpidas y ridículas nubes esponjosas de color rosa.

Besa mi mano y me atrae atrapando mi boca, seduciéndome, provocándome, robándome el aliento y con ganas de más.

Terry: Llenas mi mirada y todos mis sentidos, ¡eres preciosa!

Paty: Gracias, mi Sr.

Terry: Pensé que me llamarías por mi nombre.

Paty: Lo haré… de vez en cuando.

Nos dirigimos a alcanzar a sus amigos, todos llegaron en el transcurso del día, con Sofi incluida, a uno de los bares del Delux.

Dereck y mi Sr. se saludan como si nada hubiese ocurrido, ¡hombres!

La conversación se centra en anécdotas de su tiempo en la universidad y de cómo Sofi en varias ocasiones les cuidó la cruda a los tres.

Al levantarme para ir al baño, Sofi se ofrece a acompañarme, estoy a punto de negarme, pero mi Sr. me oprime la mano al tiempo que me dirige una mirada que interpreto como: “Ni se te ocurra”, así que, para evitar una discusión, sonrío y acepto.