El heredero de mi padre (Una pasión secreta) CAPÍTULO 57
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CAPÍTULO 57

Unas dos horas después, Chiara despierta.

—Eros…

—Hola, mi amor. ¿Cómo te sientes? —pregunto, acercándome y besándole las manos varias veces.

—Estoy bien, pero debo de tener un aspecto horrible.

Todavía tiene los ojos y los labios hinchados.

—No podrías tener un aspecto horrible ni aunque te esforzaras mucho.

—Tonto.

—Fue aterrador. Estaba tan asustado —digo, inclinándome para besarla—. ¿Te duele?

—No —responde, y la beso.

—¿Ya sabéis qué causó mi reacción alérgica?

—Todavía no sabemos qué la provocó, pero sí sabemos quién.

Frunce el ceño.

—Seguramente Elisa puso algo en tu tartera.

—¿En serio? —pregunta, incrédula.

—Mi padre, tu madre y Atlas fueron a la universidad y el decano los llevó a la sala de seguridad. Allí confirmaron nuestras sospechas. Ahora van hacia el aula de la chica. El decano ya ha dicho que la expulsarán de la universidad. La chica que te entregó la tartera no tuvo nada que ver; era una desconocida a la que Elisa utilizó para ejecutar su retorcido plan.

—¿Por qué? —Chiara parece incapaz de creerlo.

Mataría a esa zorra si le hubiera pasado algo peor a Chiara.

—Elena vino con Giuseppe también, pero tuvo que volver a casa para darle de comer a Bianca. Hablando de Giuseppe, estaba destrozado.

—No es culpa suya.

—Voy a llamar a Elena y a nuestros padres para decirles que has despertado —digo.