El Gran Paseo (DC Jake Tanner 14) Capítulo 18
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Capítulo 18

—¿ Q ué pasa? —Jake se pegó el teléfono a la oreja y amortiguó el ruido de la oficina tapándose la otra con un dedo.

—Hay montones de vídeos, Jake. Es horrible. Los niños los han visto.

—Lo sé —dijo Jake, poniendo los ojos en blanco. Por un momento había pensado que Elizabeth tenía información relativa al caso, en lugar de llamarle simplemente para charlar sobre ello—. Tendremos que vigilar lo que ven en internet.

—¿Dicen en las noticias que ya habéis cogido al que lo hizo?

—Al parecer. Tenemos a alguien bajo custodia. —Miró a su alrededor; nadie escuchaba—. Ya sabes que no puedo hablar demasiado contigo sobre esto.

—Lo sé, lo sé. Lo siento. No puedo creer que fabriquen ese tipo de drones. Es terrible.

Jake se incorporó. Algo de lo que acababa de decir ella había hecho saltar una pequeña alarma.

—Repite eso —le pidió Jake. Los engranajes de su cerebro empezaban a girar lentamente.

Elizabeth repitió lo que había dicho.

—¿A qué te refieres con « ese tipo de drones »?

—Ya sabes, el que usaron para matar a la duquesa. ¿Es que no has visto las fotos?

—¿Qué fotos?

—Están en la red. Algunos las hicieron y las subieron a Facebook, pero las han borrado.

—¿Entonces cómo pretendes que las vea?

—No me hables así. —Elizabeth dejó la frase en el aire y Jake supo que estaba en terreno peligroso. Después de que él se disculpara, ella continuó—: He conseguido guardar las de la publicación de alguien antes de que las quitaran. Te las mando ahora mismo. Espera.

Elizabeth colgó el teléfono. A pesar de pertenecer a la Generación Y y de haber sido de las primeras en adoptar la tecnología, Elizabeth seguía teniendo muy poca idea de lo que hacía con los móviles.

Por más que él le hubiera dicho que podía hacer varias cosas a la vez con un smartphone mientras hablaba, ella seguía insistiendo en terminar la conversación para completar otra tarea.

En cuanto ella se la envió, él abrió el mensaje, amplió la imagen y observó cada detalle.

Era una fotografía nítida del dron que se había utilizado para asesinar a Alice Pridden.

Tenía seis hélices y, acoplado a la parte superior, un rifle de francotirador con un cargador debajo.

Jake nunca había visto nada parecido. La foto se había tomado desde el suelo, casi directamente debajo del dron.

Elizabeth volvió a llamarle. Él respondió.

—¿Te ha llegado? —preguntó ella.

—La estoy viendo. La imagen es muy clara.

—Eso es porque se hizo con una cámara profesional y no con un móvil de mierda.

Ella debería saberlo. Llevaba años usando cámaras profesionales mientras intentaba despegar su carrera como fotógrafa.

Afortunadamente, había cosechado un éxito muy merecido.

Y Jake no podía estar más orgulloso. Aunque, si pudiera cambiar algo de su éxito, sería que ella no se quejara cada vez que él presumía de la calidad de las fotos que hacía con su móvil.

Según ella, eran peores que malas y no había nada que celebrar.

Jake se apartó el teléfono de la oreja y siguió inspeccionando la imagen. Bajo el cuerpo del dron había una placa plateada. Tenía grabado un número, pero la resolución no era suficiente para que Jake lo descifrara.

—Oye, Liz. Si usas alguno de esos programas de fotografía que tienes en el portátil, ¿puedes mejorar la imagen para que vea cuál es ese número?

Una pausa momentánea.

—Puedo intentarlo. Pero no te prometo nada.

—Hagas lo que hagas, te estaré agradecido.

—Dame un par de minutos para ver qué saco en claro.