EPÍLOGO
Cuando terminé de escribir estas páginas comprendí que no estaba cerrando una etapa de mi vida, sino honrando a la mujer que sobrevivió para poder contarla.Durante mucho tiempo pensé que mis recuerdos eran solo una carga. Hoy sé que también son la prueba de que nunca dejé de luchar.
Cada paso que di, cada caída, cada despedida y cada lágrima me llevaron hasta aquí.
No escribí este libro para despertar lástima.
Lo escribí porque creo que las historias compartidas pueden convertirse en esperanza para otros.
Si mi experiencia logra darle fuerzas, aunque sea a una sola persona para seguir adelante, entonces cada palabra habrá valido la pena.
La selva quedó atrás, pero las cicatrices siguen conmigo. Algunas ya no duelen; otras me recuerdan cada día lo valiosa que es la libertad. Aprendí que el verdadero valor no consiste en no tener miedo, sino en seguir caminando a pesar de él.
Si estas páginas lograron tocar tu corazón, entonces todo el dolor que viví también encontró un propósito.Gracias por acompañarme en este viaje.Gracias por escuchar el eco de mis pensamientos.Porque, al final, todos llevamos un eco dentro de nuestros pensamientos.
La diferencia está en decidir si ese eco nos detiene…
o nos impulsa a seguir viviendo.Con cariño,Gota de Mar