EL ECO DE MIS PENSAMIENTOS
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LA NIÑA QUE NUNCA DEJÓ DE SONREÍR
"Pero nunca lograron apagar a aquella niña rebelde que aprendió a sobrevivir sonriendo."Tuve una infancia difícil. Muy difícil.
Viví momentos que ninguna niña debería vivir, situaciones que, por mi edad, ni siquiera podía comprender.
Solo sabía que dolían. Lloraba muchas veces, pero siempre en silencio, escondiéndome para que nadie me viera.
Aprendí desde muy pequeña a guardar mis lágrimas, como si sentir fuera algo que debía ocultar.
Quizás por eso me convertí en una niña rebelde.
Una niña señalada por su familia y por muchas personas de su alrededor. Era más fácil juzgar mi comportamiento que preguntarse por qué actuaba de aquella manera. Nadie imaginaba la batalla que libraba dentro de mí.
Y, sin embargo, en medio de todo aquel dolor, hubo algo que nunca pudieron quitarme.La alegría.
Siempre encontraba la manera de reír. Inventaba cualquier cosa para hacer sonreír a quienes estaban cerca de mí. Hasta el día de hoy no sé si lo hacía para olvidar mi propia tristeza o porque, sin darme cuenta, estaba intentando curarme a mí misma. Tal vez era una mezcla de las dos.
Porque, a pesar de todo, fui una niña alegre.
Durante muchos años sentí que la vida me señalaba más por mis errores que por mis aciertos.
Era como si las cosas buenas que hacía nunca fueran suficientes para borrar una sola de las malas.
Crecí con la sensación de que siempre había alguien dispuesto a recordar mis caídas, pero muy pocos capaces de reconocer mis esfuerzos.
No sé si alguna vez alguien llegó a ver todo lo bueno que había dentro de mí.
Hoy, después de todo lo que me ha tocado vivir, ya no necesito que lo hagan. He aprendido que no vine a este mundo para vivir buscando la aprobación de los demás. Ya no quiero quedar bien con nadie. Quiero quedar bien conmigo misma.
Sí, fui una niña rebelde.Y creo que, en el fondo, todavía lo soy.Pero esa rebeldía ya no nace de la rabia, sino de la valentía. De la decisión de seguir siendo yo, aunque la vida haya intentado cambiarme una y otra vez.
Tengo un corazón lleno de cicatrices y un alma que ha conocido el dolor como pocos. Pero también tengo una inmensa alegría de vivir. Me levanto cada día agradeciendo simplemente estar aquí, respirando, con una nueva oportunidad de seguir escribiendo mi historia.
A veces me comparo con una muñeca de trapo.
De esas que, cuando se rompen, alguien vuelve a coser una y otra vez. Cada costura queda marcada. Ninguna desaparece. Cada remiendo cuenta una historia distinta. Y, aunque nunca vuelve a ser igual, sigue de pie.
Así me siento yo.He sido reconstruida pedazo a pedazo por la vida.Con heridas.Con pérdidas.Con miedos.Con lágrimas.Pero también con amor, con esperanza, con fuerza y con una alegría que nadie, absolutamente nadie, logró arrebatarme.Porque podrán haber cambiado muchas cosas en mi vida...
Pero nunca lograron apagar a aquella niña rebelde que aprendió a sobrevivir sonriendo.Y mientras esa niña siga sonriendo dentro de mí, siempre habrá razones para seguir adelante.