El Custodio de Finisterre (El Código del Camino de Santiago 9) EPÍLOGO
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EPÍLOGO

Tres semanas después, ya con el equipo completo finalmente instalado en Bobbio para retomar la propia investigación pendiente desde hacía tanto tiempo postergada, Vilanova contactó a Gabriel con una urgencia que interrumpió, una vez más, cualquier plan cuidadosamente organizado con anticipación.

---Doctor Llorente, necesito que regrese a Compostela lo antes posible ---dijo, con una voz que combinaba emoción considerable y cierta incredulidad genuina---.

Durante los propios trabajos de mantenimiento rutinario en el archivo catedralicio, encontramos algo que, sinceramente, todavía no logramos comprender completamente.

Gabriel, sintiendo la misma expectación familiar que había acompañado cada inicio anterior de toda la saga, formuló la pregunta inmediata que representaba su principal curiosidad.

---¿Qué encontraron exactamente?

Vilanova, considerando la pregunta con evidente dificultad para resumir la magnitud completa de aquel hallazgo, ofreció finalmente una descripción que dejó a Gabriel completamente inmóvil, procesando la implicación completa de aquellas palabras.

---Un mapa ---dijo---. Pero no cualquier mapa.

Uno que parece combinar, en un solo documento unificado, la ubicación de cada nodo que ustedes documentaron a lo largo de nueve tomos completos de investigación, incluyendo lugares que todavía no habían confirmado formalmente, como los tres puntos italianos que están investigando ahora mismo.

Y hay algo más, doctor Llorente, algo que menciona explícitamente al propio apóstol Santiago, de una manera que ninguno de nuestros expertos logra interpretar todavía con claridad completa.

Gabriel, compartiendo aquella noticia de inmediato con el resto del equipo, todavía reunido junto a él en las propias ruinas del monasterio de Bobbio donde toda aquella larga saga había comenzado, sintió que una emoción considerable, mezclada con una certeza creciente,

se apoderaba de todo el grupo simultáneamente.

---Después de nueve tomos completos, encontrando fragmentos dispersos, nodo por nodo, uno a la vez ---dijo Adrien, procesando la magnitud de aquella revelación---, finalmente aparece el propio mapa completo, unificando todo lo que investigamos por separado durante tantos años.

Lucía, sintiendo la misma emoción compartida por todo el equipo, ofreció la pregunta que representaba, para todos, la principal incertidumbre inmediata ante aquel desarrollo final e inesperado.

---¿Y la propia mención sobre el apóstol? ¿Qué podría significar exactamente, más allá de lo que ya sabemos sobre su tumba y sobre Teodomiro?

Gabriel, sintiendo que la propia investigación completa, después de un recorrido tan extenso a lo largo de toda Europa y de tantos años enteros de dedicación conjunta, se acercaba finalmente hacia su propio desenlace definitivo,

ofreció una determinación considerable ante aquel último y decisivo capítulo que todavía les quedaba por completar.

---Solo hay una manera de averiguarlo ---dijo, ya organizando mentalmente el regreso inmediato hacia Compostela---.

Terminemos aquí en Bobbio lo antes posible, y volvamos a Santiago.

Después de todo lo que recorrimos juntos, desde Bobbio hasta Finisterre, desde Prisciliano hasta Eliseo, tengo la sensación de que estamos, finalmente, a punto de completar el propio mapa que empezó a dibujarse hace mil seiscientos años enteros, y que va a definir, de una vez por todas,

el verdadero significado completo de todo lo que dedicamos nuestras propias vidas a proteger.